Las Ventas – Festejo número 56 de la Temporada (4° de la Feria de Otoño)

VICTORINO, VARIEDAD Y EMOCIÓN

Por Juan Miguel Núñez Batlles

Victorino, siempre Victorino, no falla, cuando menos por la variedad en el juego de sus toros y la emoción que llevan implícita.

Y si además enfrente hay un torero capaz, que se apunta a todo con ellos, la conmoción es doble.

Este domingo en Las Ventas, toro (de Victorino) y torero (Borja Jiménez) lucieron y triunfaron en la máxima expresión. Triunfo de una oreja para el sevillano, que vale su peso en oro.

Este es más o menos el relato de la corrida en lo que se apreciaron en los toros y las capacidades demostradas por los toreros.

UCEDA, INSUFICIENTE

Aplaudido de salida el primero, el típico «victorino» con cara de rata y dos perchas de aquí te espero. Lances de trámite a cargo de Uceda en el recibo y dos puyazos solo discretos. En banderillas, excelente primer par de Iván Vicente y un segundo de Fernando Sánchez también de categoría. Lástima que el tercero fue solo medio. En la muleta se queda corto el toro y rebaña. Y el mismo comportamiento por el otro pitón. No es posible faena pese a las intentos del madrileño.

En el cuarto pudo ser por la buena condición del toro; sin embargo, el compromiso de Uceda fue insuficiente. La gente, no obstante, le dedicó una amable ovación, por supuesto después de haber aplaudido fuerte el arrastre del toro.

Fotos: Alfredo Arévalo

UREÑA, ENTRE ALGO MUY BUENO Y LO REGULAR

Lanceó Ureña por delante al segundo, en toreo poderoro saliéndose a los medios. El toro dió la talla en el caballo, pero blandeando. Y brindis al público entre pitos y palmas de tango, pues no había expectativas de faena. No obstante, abrió Ureña por alto y muy vertical, quieto y estrechándose en los embroques.

Lentitud y mimo, además de muy buena compostura en una primera tanda por la derecha. El toro, que parecía cogido por alfileres, respondió con más brío, y soltó ya todo su empuje para seguir el engaño ahora completamente entregado por el pitón izquierdo. Naturales de muy altos vuelos, por la lentitud y el garbo, la prestancia en la figura del torero. Así dos tandas más, y qué pena el mal uso de la espada. Oreja perdida en la suerte suprema. Ovación al toro y al torero.

No se prestó el quinto en el capote. Y en varas, y sobre todo en banderillas, fue la guerra. Derribado y herido el peón «Azuquita» en banderllas, el percance fue calificado de grave. El toro, muy listo, enterandose de todo, se venía cruzado y sabía lo que se dejaba atrás. Ureña esta vez no pudo pese a intentarlo. Hubo lamentables pitos para el torero y aplausos injustificados para el toro.

Fotos: Alfredo Arévalo

BORJA JIMÉNEZ, ACTITUD DE ATAQUE

Borja Jiménez, centrado y arreando en todo y en todo momento con el tercero, a pesar de que la respuesta del toro venía siendo a medias y a menos. Lucido capote y muleta firme y poderosa, amén de su propia actitud, en constante ataque. Con qué ganas y entrega toreó el sevillano, y con qué alborozo lo celebró el tendido sobre todo en los pasajes al natural. Una estocada a ley, de las que por ejecución y efecto por si sola valía una oreja. Y sumada a ésta la importancia de la faena, conviene precisar que fue oreja de peso, Hubo naturalmente ovación al toro, que también puso lo suyo.

El sexto, otro que se las trajo en los dos primeros tercios, tuvo mucho que torear. Jiménez no se arrugó, pero fue un esfuerzo y exposición que no llegaron a nada.

Fotos: Alfredo Arévalo

FICHA DEL FESTEJO.-
Toros de Victorino Martín, bien presentados, bravos en el caballo y de juego variado. Hubo tres y tres. Con diversas complicaciones, primero, quinto y sexto. Los otros, muy toreables.

Uceda Leal: estocada casi entera (palmas); y pinchazo y descabello (ovación).

Paco Ureña: pinchazo y estocada baja (ovación tras aviso); y media estocada a paso de banderillas (pitos).

Borja Jiménez: gran estocada (oreja); y pinchazo y estocada (silencio).

La plaza registró lleno de «no hay billetes» en tarde entoldada y de apacible temperatura.