Las Ventas – Festejo número 55 de la Temporada
INJUSTO CASTIGO DEL «7» A MARCO PEREZ
Por Juan Miguel Núñez Batlles
La exigencia del tendido 7 de Las Ventas, tantas veces intransigencia, para valorar los méritos de los toreros, este sábado se ha manifestado con una extrema e injusta dureza contra el joven Marco Pérez, que confirmaba la alternativa.
Parecía que le estaban esperando, de antemano dispuestos a reventarle la tarde. Qué malos aficionados y mala gente quienes no han querido ver nada más que defectos, fallos, ventajas e imperfecciones en la actitud y el estilo torero de Marco Pérez.
Tanto en contra, es innegable, podría deberse a la forma con la que viene gestionando su carrera, entre algodones. Lo explica su etapa de novillero, evitando enfrentamientos con compañeros que pudieran ganarle la partida, y limitando sus actuaciones a corridas mixtas en las que nunca llegó a sortear, y en consecuencia la facilidad de elegir ganado, por cierto, de divisas de las máximas garantías; y asimismo el salto al escalafón de matadores alternando desde el primer día con las figuras. Son muchos privilegios que «los fundamentalistas» de Madrid ahora no le han perdonado.
Y el peaje a pagar ha sido tan extremadamente duro que han estado toda la tarde cesuràndole con razón o no todas sus intervenciones. Para decirlo para siempre, no han dejado de gritarle ni que pudiera ponerse para hacer los cites adecuadamente. El «¡crúzate, crúzate!» ha sido una constante para él en la tarde. Qué castigo, Dios.
Pero así y todo hizo Marco de tripas corazón para intentar salir adelante, cosa que lamentablemente no siempre consiguió.
Para situar en contexto su actuación debe advertirse que su primero fue un gran toro, por nobleza, humillación y recorrido largo. Toro que permitió muchos desahogos, si no hubiese sido por la presión ambiental. Mientras que en el sexto, en el que casi se vio desbordado, no pudo ser por el error de cambiar precipitadamente el tercio de picar. Dos puyazos con el toro sin haber sangrado lo suficiente. Por mucho que quiso apretar el joven Marco, el de Victoriano del Río estuvo a un tris de hacerse el amo.
Foto: Alfredo Arévalo
MARCO PÉREZ LO INTENTÓ TODO, Y TODO SE LO CENSURARON
Ahora y bien, es innegable el talento tan precoz y las irrefrenables ganas de abrirse paso de este torero tan joven (ojo, que tiene solo diecinueve años) con tantas metas en el horizonte.
De momento Madrid no ha querido darle su plácet. Pero tiempo habrá para enmendar conductas y criterios. Y no es cosa de lanzar las campanas al vuelo asì por las buenas. No se trata de pedir rectificaciones porque si; sencillamente que se actúe con rigor.
Pues ni una pega habría que poner al confirmante Marco Pérez, que lo intentó todo. Aunque todo se lo censuraron.
Cosas buenas: el trazo de una media verónica al primero, al que hizo quite por lucidas chicuelinas. En su turno intervino De Justo por el mismo palo. Y hubo réplica de Marco de nuevo por delantales y saltilleras. Prueba de la inquietud por la variedad. Mal los banderilleros. Brinda a su padre. Doblones muy toreros con cambio por delante muy lento. Lo tuvo fácil con un toro, que se desplazaba largo y por abajo. Bien por naturales, pero fuera de cacho. Y ahí empezó el calvario. En Las Ventas no se perdonan estas cosas. Por la derecha siguieron recriminándoselo. Y ya se adueñaron de todo las voces discrepantes.
Se apagó el toro y se perdió la faena entre palmas de tanto. Desde luego no fue la que se pensaban y algunos esperaban. Tras la estocada contraria con vómito, una tremenda y ruidosa división de opiniones. Quedó la sensación de faena solo aparente a un buen toro.
Y ya en el sexto, larga cambiada en el tercio. Salió arreando, el acelerador a tope también con la muleta. Pero aquí le pudieron las prisas. El toro le desarmó y volvieron las palmas de tango.
Madrid y Marco Pérez tendrán que esperar.
NADA DE JUSTO
El padrino, Emilio De Justo tampoco llegó a nada en su lote.
Su primer toro, mansito, fue bueno en lo poco que duró. Pues planeó sobre la muleta al pasarlo sobre la derecha en las dos primeras tandas. Sin embargo, no aguantó lo suficiente, marcando pronto las querencias y amagando con «rajarse».
Toro bueno el cuarto, al que De Justo tardaría en cogerle el aire, y no del todo. Una tanda a derechas, lo único sobresaliente; lo demás, pura mentira.
Fotos: Alfredo Arévalo
VICTOR HERNÁNDEZ, UNA MALA CARICATURA DE JOSÉ TOMÁS
Otro toro bueno, el tercero, a manos de Victor Hernández, quien presume de seguir los pasos, el estilo y la doctrina de José Tomás. Ahí es nada. Y citando fuera del toro y con «el pico», buscando siempre el pitón de allá. El destoreo con el que el toro se vino pronto abajo, y el hombre totalmente descentrado. «Qué pena, Víctor, qué pena», le gritaron desde «el 7». Los aplausos al toro y el silencio para el torero, lo dicen todo.
Al quinto le costaba ir, y tanto o más al torero. Unas insulsas manoletinas finales intentaron maquillar la debacle, cuya expresión queda resumida en la ironía del último grito: «El año que viene, cuatro tardes, Garrido».
Ciertamente Garrido es el actual empresario de Las Ventas, donde Hernández ha cumplido tres actuaciones esta temporada.
Fotos: Alfredo Arévalo
Emilio de Justo: estocada contraria y descabello (silencio); y pinchazo y bajonazo (silencio).
Víctor Hernández: pinchazo, estocada y nueva estocada (silencio tras aviso); y estocada y tres descabellos (silencio).
Marco Pérez, que confirmó alternativa: estocada contraria con vómito (fuerte división de opiniones, con más pitos que palmas); y pinchazo y estocada (silencio).
En cuadrillas, Marcos Prieto saludó tras banderillear al tercero.
La plaza registró lleno de «no hay billetes» en tarde inestable.
