San Sebastián de los Reyes – 4ª de Feria
LOS NOVILLOS DE «MONTEALTO», UN SELECTO TOQUE GANADERO
Por Juan Miguel Núñez Batlles
Excelente la novillada de «Montealto» que se lidió este lunes en San Sebastián de los Reyes, en el cuarto y último festejo de su Feria del Cristo del Remedio.
Era grande la responsabilidad del ganadero Agustín Montes de lidiar ante sus paisanos en un ciclo que no se ha caracterizado precisamente por la grandeza en tamaño y calidad de los animales. Y como no hay nada mejor que conocer el percal de antemano, trajo el señor Montes a su pueblo un conjunto de categoría. De tal manera que por presentación y juego la novillada de «Montealto» fue de 10. Sin más matices en contra que las limitaciones de la terna en la forma de plantear y resolver sus propias tareas, en ocasiones también por el desordenado y excesivo castigo en el caballo.
Novillos con cuajo y empuje. Trapío y raza que ya hubieran querido ver aficionados y público en general en las corridas de días precedentes, y no se diga en la víspera con unos mamarrachos de toros para «las figuras».
En esta ocasión embistieron lo que se dice de frente y por derecho ¡los seis! Y habría que entretenerse y gozar en el relato de tantas virtudes como tuvieron.
Su respetable presencia por volumen, cuajo y seriedad, hay que advertir también, en absoluto podría considerarse desproporcionada; al contrario, en perfecto equilibrio.
Una novillada bien hecha, en fin, que se movió y empujó siempre por abajo. Fijeza, prontitud y recorrido largo en las embestidas; eso sí, también con las exigencias propias de la bravura. Había que hacerle bien las cosas.
Todo eso trascendió a la concurrencia, que aplaudió los seis arrastres.
OSORNIO, NOTABLE CAPOTE
Y en este panorama, la terna de novilleros hizo lo que pudo y como pudo.
Cosas destacadas, por ejemplo, el capote del mexicano Emiliano Osornio. Se nota que hay detrás de él un gran intérprete, su apoderado, nada menos que Curro Vázquez.
Temple y majestuosidad, también variedad, en los recibos, galleos y quites. Se agradecen mucho estas lecturas en tiempos de tanta vulgaridad y bregas insulsas, ineficaces al fin y al cabo para salir del paso con algo tan hermoso como es el capote.
Aunque con la muleta viene a ser otra cosa este Osornio.
Correcto, pero frío. Tiene valor y conoce bien la técnica. Se maneja bien en las distancias apropiadas y tiene aguante para que el animal responda; incluso acierta a corregir sus defectos, como ocurrió con el primero, un punto díscolo por ir soltando la cara. Sin embargo, le falta poner más alma en la interpretación. Y desde luego, mejorar con la espada. Silencio tras aviso y oreja fue su balance.
Fotos: Guillermo Abanades Marín
LA AMBICIÓN DE HURTADO
Hurtado es torero de corte elegante y fino, como su maestro y protector, el joven matador de toros local Diego García, por ahora modesto, pero ya recién triunfador de esta Feria.
Los buenos lances en el saludo a sus dos novillos, abriendo el compás y echando la pata adelante, denotan las buenas enseñanzas que recibe este Hurtado, que tampoco perdonó quites, en su lote y otro en su turno al quinto.
Ambición también con la muleta, siempre más allá, buscando el pitón contrario. En su primero perdió con los aceros un más que posible trofeo.
Y cortó por fin una oreja del quinto, al que acompañó los viajes con mando y firmeza, mucha disposición y pinturería en los adornos.
Fotos: Guillermo Abanades Marín
EL MÉRITO, Y LAS PRECAUCIONES, DE OLGA CASADO
Pleno reconocimiento a Olga Casado por su empeño en ser torero y lo que viene logrando en esta apuesta. Solo el hecho de ponerse delante de astados con la corpulencia, empuje y seriedad de «los montealtos», ya merece un respeto. Tiene un mérito indudable. Otra cosa es la forma de manejarse con ellos.
Conoce bien el oficio y tiene buen concepto del toreo, cualidades innegables. Pero (¡ay, los peros!) su compromiso en el capítulo del valor es más bien escaso. Livianos lances a la verónica, y más aparentes cuando no exigen pasarse al novillo por la barriga, caso de saltilleras y caleserinas en quites respectivos al tercero y al sexto. Mientras que con la muleta sabe «esconderse» en el encimismo, donde está más cómoda y exenta de peligro, aunque ello conlleva que al animal le cueste más embestir. Eso, en su primero.
En el otro sencillamente no fue capaz de cruzar la línea después de que se lo masacraran en el caballo. Demasiadas precauciones.
Quizás esta no debería ser dura crítica por tanto como significa la presencia de la mujer en el ruedo.
Hace unos días se retiró en Málaga la más valiente que ha habido en los ruedos desde los tiempos de Juanita Cruz, en la primera mitad del pasado siglo, Mari Paz Vega, cuya carrera ha sufrido todo tipo de obstáculos.
Olga Casado, a pesar de los pesares, significa ahora para el toreo y la vida misma, una nota emotiva, diferente y de igualdad como derecho fundamental en las personas. Bienvenida, pues, y mucha suerte.
Fotos: Guillermo Abanades Marín
Emiliano Osornio: estocada y tres descabellos (silencio tras aviso); y pinchazo y bajonazo (oreja).
Jorge Hurtado: dos pinchazos, estocada corta y cinco descabellos (ovación tras aviso); y pinchazo, estocada y descabello (oreja tras aviso).
Olga Casado, que sustituía a Álvaro Serrano: estocada que escupe y nueva estocada (oreja); y pinchazo, estocada, tendida y trasera, y descabello (ovación tras aviso).
En cuadrillas, José Germán saludó en el segundo tras dos estupendos pares.
Al final del paseíllo sonó el Himno Nacional.
La plaza registró un cuarto de entrada en tarde agradable.
