San Isidro – 25ª de Feria

ÁSPEROS, DUROS Y MUY COMPLICADOS «JUAMPEDROS»

Por Juan Miguel Núñez Batlles

La típica «juampedrada», según la expresión ideada para descalificar a los toros de Juan Pedro Domecq, cuando hechuras y comportamiento no están en la línea deseada y que tanto prestigio dieron a esta ganadería.

Toros duros y bastos, y mucho peor, sin entrega alguna, siempre a la defensiva. Los «juampedros» no regalaron esta vez ni una sola embestida clara. Y si en alguna ocasión se fueron para adelante, también lo hicieron con retranca, dándose cuenta de lo que iban dejando atrás. Así fue como inconscientemente se confió el diestro francés Clemente en el quinto de la tarde, toro con genio que confundió mucho al personal, pues una cosa es ir detrás del engaño con ímpetu, fijeza y rectitud, y otra bien distinta es acometer atropelladamente, como hizo el de marras.

LA FIRMEZA DE CLEMENTE

Clemente estaba cuajando una notable faena, entregado al límite también conforme se venía arriba el toro, de bruscas y desatadas embestidas. Parecía que no le podría coger por la firmeza de planta, movimiento de brazos y juego de cintura que ponía en práctica aparentemente con mucha seguridad.

Foto: Iván Abanades Medina

VOTERETÓN

Sin embargo, toro que parecía vencido ya en la segunda serie a derechas, cuando al cambiar por naturales, ¡zas!, llegó el voteretón. Una cogida muy violenta; no obstante, resultó que «sólo» se había lesionado el codo.

Fue el pasaje de la tarde; ni antes ni después, nada que resultara medianamente interesante.

Y en todo caso, de seguir con el relato, sería para abundar en las descalificaciones, del propio ganado y de los tres toreros.

Porque Clemente no se había comprometido lo suficiente con el sobrero de Montalvo que hizo segundo.

Como tampoco Uceda se despeinó en ninguno de sus dos toros.

Fotos Iván Abanades Medina

TIRAR LÍNEAS

Y Pablo Aguado, sin pasar de las apariencias. Lo suyo fue tirar líneas; o lo que es lo mismo, hacer proyectos de pases.

Y en tal panorama, no vale la pena entrar en más consideraciones.

Foto: Iván Abanades Medina

FICHA DEL FESTEJO.- Cinco toros de Juan Pedro Domecq, desiguales de presencia y de ásperas embestidas, en general a la defensiva. El segundo fue un sobrero de Montalvo, en la línea de los titulares.

Uceda Leal: media estocada y dos descabellos (silencio); y media estocada (silencio).

Clemente: estocada trasera y desprendida (silencio); y, herido al final de faena, al quinto lo mató Uceda de media atravesada y cinco descabellos (ovación que saludó la cuadrilla).

Pablo Aguado: dos pinchazos, estocada casi entera, caída y atravesada, y dos descabellos (silencio); y estocada atravesada (silencio).

La plaza registró lleno de «no hay billetes» en tarde agradable.

En la enfermería fue atendido Clemente, según el parte médico, de «luxación de codo izquierdo y policontusiones. Se realiza reducción e inmovilización con férula, y se traslada a la Clínica La Fraternidad para estudio radiológico. Pronóstico grave».

En las cuadrillas, buen par de Tomás Úbeda en el quinto; Iván García saludó en el sexto por un brillante tercio.

Y lisonjas para Gómez Escorial, banderillero de Uceda, que vistió un bonito traje azul y plata, probablemente de estreno por el brillo que lucía; y también muy bien vestido Francisco José Sánchez Araujo, «tercero» de Pablo Aguado, de pizarra y plata. Los otros siete subalternos en la tarde, con la tristeza y el luto del azabache.