San Isidro – 23ª de Feria

EL TOREO EN TRES CONCEPTOS

Por Juan Miguel Núñez Batlles

El toreo como representación artística está fundamentado, a nadie le es ajeno, en expresiones y conceptos muy variados. Y hay tres acepciones que son fijas en la figura o personaje, el torero, que lo escenifica: el oficio, basado generalmente en el dominio de la técnica desde la experiencia; el valor, sin duda imprescindible y en versiones furia de todo tipo, que es como decir arrojo sin contemplaciones, y desde luego, mucho aguante; y por último el estilo, ese sello de la personalidad que nace en la inspiración y adopta deliciosas, y al tiempo apasionadas formas, generalmente basadas en lo clásico y más puro. En pocas palabras, el conocimiento, la épica y la estética.

GARRIDO, EL OFICIO; MARTÍN, EL VALOR; Y NAVALÓN, LO CLÁSICO Y PURO

Ahí han estado plenamente retratados los tres toreros de la corrida de este miércoles en Las Ventas de Madrid, vigesimotercer festejo de la Feria de San Isidro. José Garrido, el oficio; Ismael Martín, el valor; y Samuel Navalón, lo que llaman rasgos artísticos. Y aunque el balance de trofeos está reducido a una solitaria oreja que cortó Garrido al toro que abría plaza, el ambiente y el recuerdo que deja la tarde es más que satisfactorio. Era corrida para aficionados más que para gran público; de interés menor para el espectador ocasional como reflejaba la asistencia. Sin embargo, nadie se arrepiente ahora de haber estado en la plaza. Todo lo contrario. Se ha descubierto que Garrido está en fase de recuperar la fama que tuvo en su etapa de novillero y primeros años de alternativa. Como ha sido una sorpresa comprobar que los triunfos de Ismael Martín en sus lares de la vieja Castilla están muy fundamentados. Y no se diga la proyección a la que apunta Samuel Navalón, torero de valor y caras esencias. Ahí es nada si las empresas del monopolio y cambio de cromos se deciden por contar con ellos en carteles que deben anunciar ya el relevo tan necesario.

GARRIDO, LISTO Y HABILIDOSO

Garrido anduvo listo y habilidoso en el primero, sobrero de «Casa de los Toreros». Toro de gran tamaño, 625 kilos, que tardó en «calentar» desde los primeros capotazos qué tomó con cierta pereza. No obstante, terminaría «rompiendo» en la muleta, entregado ya por el pitón derecho, y mucho más en los naturales. Fue una izquierda muy notable la del torero extremeño. Y porque fue toro noble y con clase, Garrido también creció con él, siempre a más con esas ventajas. Faena de talento y decisión, que tuvo además el final feliz de la espada. Una oreja que empiecen a abrírsele más puertas. En el toro cuarto salió Garrido a redondear, con la vista puesta en la Puerta Grande. Y para ello, se plantó de rodillas frente a chiqueros. La larga cambiada y unos lances con arrebato. Y de rodillas de nuevo en la apertura de faena con la muleta. Muy firme, muy suficiente y con toques de sentimiento en lo fundamental. Lástima la suerte suprema, con una estocada defectuosa y dos descabellos, que enfriaron los ánimos en el tendido.

Fotos: Iván Abanades Medina

ISMAEL MARTÍN, PASIONAL ESTILO

Salió Ismael Martín apretando en su primero, el segundo, al que recetó dos largas en el tercio y un popurrí de lances a la verónica, chicuelinas y media de rodillas. Estilo muy personal, y más aún, pasional. Al toro apenas se le picó, lo que iba a favorecer la espectacularidad en el tercio de banderillas, que él mismo ejecutó. Dos pares normales de poder a poder, y un tercero, ahora sí, cuadrando en la cara. Apertura de faena con un pase cambiado, y a torear por la derecha. Vertiginoso estilo, rápido, por aquí, por allá, atropellado, retorcido unas veces, menos afectado otras. Lo cierto es que el público aplaudía a rabiar. Y el toro, incansable. Una máquina de embestir. Tras la estocada, petición de oreja; quizás había más voces que pañuelos. En el quinto, parecido guión. La larga cambiada frente a toriles hubo de resolverla Martín cuerpo a tierra; y todavía salió por los aires de un golpetazo enorme que le propinó «el montalvo», a continuación devuelto; y otro sobrero, ahora de Fermín Bohórquez, con el que otra vez se iría a chiqueros. Toro incierto y cambiante. Martín se multiplicó, clara manifestación de lo que quiere y el camino elegido para conseguirlo. Torero a toda costa en la versión más heterodoxa que se puede dar. Por supuesto, banderillas; el tercer par, la bomba en versión moviola corriendo para atrás. Afarolado de rodillas, y más de igual guisa por la derecha. De pie esta vez firma un toreo más reposado por la derecha, incluso los naturales son de emotivo trazo. Muchos pañuelos demandando trofeo, pero un pinchazo previo a la estocada dejó tanta pasión en una vuelta al ruedo.

Foto: Iván Abanades Medina

NAVALÓN, TORERO DISTINTO Y DISTINGUIDO

Y Navalón. Qué estilo y clase las de este joven torero, que se las vieron en primer lugar con un toro, el tercero, anovillado; protestado en consecuencia. Hubo toreo largo y templado de Navalón hasta que el astado perdió fuelle.

Y otra porta gayola, ahora en el sexto, pues no iba a ser menos Navalón después de tantas visitas a chiqueros en la tarde. También muletazos de rodillas en la apertura. Y de pie por la derecha llevándolo muy toreado. Más por la derecha y el doble de pecho, impecables. Al iniciar por el izquierdo, voltereta y sensación de resultar herido. Aunque siguió ahí. Más al natural. Torero con clase, distinto y distinguido. Vuelve por la derecha. Qué buen aire torero. Y en las cercanías asimismo con mucha desenvoltura. Pero fue faena demasiado larga, tanto para que el toro se descolgara, y ya fue imposible meterle fácilmente la espada. Se perdió un triunfo grande.

 

Fotos: Iván Abanades Medina

FICHA DEL FESTEJO.- Cuatro toros de Montalvo, desiguales de todo. Muy buenos, cuarto y sexto. Un primer sobrero, el primero, de «Casa de los Toreros», bueno; y otro sobrero que hizo quinto, de Fermín Bohórquez, deslucido.

 

José Garrido: estocada con vómito (oreja protestada); y media estocada trasera y dos descabellos (palmas tras aviso).

 

Ismael Martín: estocada trasera y desprendida (ovación tras petición insuficiente); y pinchazo y estocada caída (aviso y vuelta tras petición).

 

Samuel Navalón: estocada tendida, contraria y atravesada (ovación tras aviso); y pinchazo y estocada (ovación tras dos avisos).

 

La plaza registró tres cuartos de entrada en tarde de calor moderado.