San Isidro – 20ª de Feria (Rejones)
LA EXTREMA PASIÓN DEL REJONEO MARCA DIEGO VENTURA: PUERTA GRANDE, Y VAN 20
Por Juan Miguel Núñez Batlles
No es casualidad el nombre de Diego Ventura en el rejoneo. Porque Ventura es palabra que se vincula con el éxito y las circunstancias favorables que se están viviendo precisamente gracias a él en esta especialidad torera.
Ventura, como efecto en las relaciones humanas, es un término que significa suerte, fortuna, felicidad y mil conceptos asociados a la dicha que conlleva el triunfo.
Y si a esas ideas se añaden la emoción, el ímpetu y el entusiasmo que acompañan al estilo, carácter y personalidad del artista, la ecuación resultante es imposible de mejorar o superar.
Por eso Diego Ventura es el número uno, sin rival en lo suyo. La extrema pasión del rejoneo con marca propia.
Se ha visto una vez más en Madrid, este sábado, en el vigésimo festejo de esta Feria de San Isidro.
VENTURA SE COME EL MUNDO
Salió este Ventura ya en su primero a comerse el mundo, resolviendo con «Querido» los dos rejones de castigo. Y poniendo la tarde a arder montando a «Quirico»; pues aquí se dio ya la perfección en banderillas, al clavar arriba y reunido para salir galopando a dos pistas, con el toro prácticamente «cosido» al estribo.
Una locura que tuvo continuidad en el cambio de caballo, ahora con «Quitasueño», que atacó en corto, ajustadísimo y con suma limpieza en el embroque.
Todavía vendrían «alegrías» de un fin de fiesta por rosas al cuarteo y «los violinazos», muestras de arrojo y habilidad, y mezcla de impulso y ambición. Pues fue faena de querer siempre más.
Y por eso la gran frustración al atascarse el rejón de hoja de peral, que debió ser el definitivo para haber dado paso a las dos orejas.
COMPETIDOR CONSIGO MISMO
Pero Ventura volvió en su siguiente astado, el quinto, superando sus propias líneas rojas. Competidor consigo mismo. Incontenible para formar otro lío gordo, lo que en la zarzuela se canta por armar la tremolina.
Otro jaleo gordo, después de bajarle los humos al astado con dos rejones en los que atacó de frente para reunirse en el estribo. Y de nuevo los galopes en paralelo y cerquísima de los pitones, ahora con el caballo que se llama precisamente «Lío».
Menudo lío, y alboroto. Los olés y las ovaciones echando humo. Con «Bronce» se arrimó asimismo una barbaridad, sobre todo en un quiebro increíble, por lo que significaba de desafío a las leyes físicas. O pasaba el toro, o el caballo. Y pasaron los dos sin rozarse. El milagro de la destreza y el temple.
De qué manera se vivió esta segunda faena de Ventura, que pese al pinchazo previo al rejón final, la plaza se hizo una inmensa sabana blanca en la petición del doble trofeo.
Tarde por tanto de verdadera apoteosis. Diego Ventura consiguió la vigésima salida a hombros de su carrera por la Puerta Grande de Las Ventas.
Fotos: Iván Abanades Medina
Foto: Guillermo Abanades Marín
DOS ALTERNANTES SIN AMBICIÓN
Y aquí habría que poner punto final al relato, sin que ello significara falta de respeto a los otros dos alternantes. En todo caso sería un ejercicio de justicia para reivindicar otros nombres que merecen la oportunidad de estar en ciclos como éste. No vale que teloneros y comparsas sean siempre los mismos con los mismos pobres argumentos.
El portugués Rui Fernandes estuvo lo que se dice prudente, moderado, como si no quisiera molestar a la figura del cartel. Notables claroscuros en sus dos faenas. Falló mucho al clavar. Lo único llamativo unas piruetas a la salida en banderillas. Pero nada, nada.
Fotos: Iván Abanades Medina
Y asimismo Lea Vicens, que lleva ya muchos años en «esto» y sigue sin decir nada. Su compromiso es cero. Y tanto que su segundo toro, el sexto de la tarde, le brindó muchas oportunidades que no supo aprovechar. Toro con fijeza y ritmo, acudiendo con noble galope en todos los terrenos; y al que clavó siempre a la grupa y en distancias considerables.
Le dieron una oreja del tercero como le podrían haber dado un sonajero. El día que le salga uno complicado, serán las madremías, de disgusto gordo.
Fotos: Iván Abanades Medina
El portugués Rui Fernandes: pinchazo hondo sin quebrar, rejón bajo y descabello (ovación); y rejón y cinco descabellos (ovación tras aviso).
Diego Ventura: cinco pinchazos y rejón (ovación); y pinchazo y rejón (dos orejas).
La francesa Lea Vicens: rejón en tres tiempos (oreja); y dos pinchazos, rejón y descabello (silencio).
La plaza registró lleno de «no hay billetes» en tarde de calor.
