San Isidro – 16ª de Feria (Novillada)
MÉNDEZ, OTRO NOVILLERO QUE SACUDE MADRID
Por Juan Miguel Núñez Batlles
Están de moda los novilleros. Una muy buena noticia. Y lo están por su triunfal paso por Madrid. Tres novilladas esta Feria de San Isidro, y tres novilleros de Puerta Grande, una cada uno.
Son Álvaro Serrano, Julio Norte y Julio Méndez, éste el último conquistador. Los tres, por ambición y estilo; por muchas y corajudas aspiraciones, y por el carácter y personalidad de cada uno de los tres en la forma de interpretar el toreo.
PREPARACIÓN Y RODAJE EN TODAS LAS PLAZAS Y CON TODO TIPO DE GANADO
Qué tres novilleros. Curiosamente tres debutantes; lo que antes se anunciaban como «nuevos en esta plaza». Han llegado los tres a Madrid con la preparación y el rodaje adecuados, toreando en todas las plazas todo tipo de ganado, lejos de las campañas entre algodones que se han llevado y llevan a cabo los nombrecitos de pitiminí, que a la postre tendrán que reducir sus carreras y proyectos a los ruedos y ferias «de segunda» o menos.
Tres novilleros, estos Serrano, Norte y Méndez, que si no hay contratiempos, es decir, que el toro y los despachos los respetan, llegarán alto. Falta eso, que le den su sitio a los tres. Y a alguno más que también ha sorprendido muy gratamente en este San Isidro, caso del catalán Mario Vilau, debutante también en Las Ventas, con una importante proyección. Porque se trata de saber ver y adivinar más allá de «los portazos», como se dice en el argot a las salidas a hombros, lo que cada aspirante podrá desplegar frente al toro.
MÉNDEZ, FIRME PROMESA
«Lo» de esta vez de Méndez no ha sido tan extraño para quienes siguen su trayectoria desde que arrancó como firme promesa en la Escuela Taurina de Badajoz cuando empezaron a fructificar en él las enseñanzas del maestro Luis Reina. También el hecho de «las bendiciones» que puso en su porvenir, apostando por él y al efecto brindándole todo tipo de ayuda, nada menos que una figura del toreo como Ortega Cano.
Tiene que ser sí o sí que Méndez llegue al estrellato. Porque la principal «casualidad» después de todo, es que tiene el toreo en la cabeza y en su propia alma. Julio Méndez torea como los ángeles; y tal declaración sería arriesgada si no estuviera sustentada por lo que ha desarrollado en la monumental madrileña.
Un buen novillo el primero de su lote, sí, muy bueno. De nombre «Babieco», a la postre premiado con la vuelta en el arrastre. Novillo bravo, con empuje y clase en las embestidas; pero había que estar «ahí», tocándole todas las teclas oportunas y necesarias para que brotara su buen fondo.
Y Méndez lo adivinó todo con una precisión y torería increíbles. Mandón y muy seguro, con firmeza y muy bella apostura, como ya había dejado claro al presentar su tarjeta de visita en el quite por airosas gaoneras al segundo en su turno. Méndez no perdonó nada en la tarde; no se diga con su lote.
La colocación, el temple, la manera de conducir las embestidas, siempre por abajo y a la cadera, muy reunido con el animal. Incontestables referencias de futura figura. Y efectivamente, por si podían haber dudas, en su siguiente astado, que siendo bueno también, sin embargo, ya tenía otras exigencias, volvió a demostrar un gran capacidad de valor, técnica y arte; la más completa e infalible trilogía del toreo.
Paso, pues, a Julio Méndez.
Fotos: Iván Abanades Medina
OSORNIO, CLASE Y FRIALDAD; Y MONTALDO SIN PRETENSIONES
De los otros dos alternantes, lo mejor lo hizo el mexicano Osorio, pero sin nada especialmente relevante. Su toreo es de espejo, componiendo la figura, frío y sin terminar de «meterse» con el novillo.
Más allá de los detalles y «cositas» sueltas, sus trasteos apenas llegaron al tendido.
Fotos: Iván Abanades Medina
Y de Montaldo, qué decir. Un torero mecánico, sin recursos ni pretensiones.
Fotos: Iván Abanades Medina
El mexicano Emiliano Usornio: pinchazo y estocada trasera y contraria (silencio); y estocada atravesada que «hace guardia», estocada trasera desprendida y dos descabellos (ovación tras aviso).
Pedro Montaldo: pinchazo y estocada (silencio); y estocada desprendida (silencio).
Julio Méndez, nuevo en esta plaza: estocada desprendida (aviso y dos orejas); y pinchazo y estocada perpendicular y desprendida (gran ovación al ser aupado a hombros para salir por la Puerta Grande).
Cuadrillas: Jesús Talaván puso dos buenos pares al tercero.
La plaza registró más de tres cuartos en tarde de calor soportable.
