San Isidro – 13ª de Feria (Rejones)
EL REJONEO, ARTE MAYOR CON CARTAGENA Y VENTURA
Por Juan Miguel Núñez Batlles
Dice la historia que fue el rejoneo el origen de las corridas de toros actuales; sin embargo, con el paso del tiempo se ha ido considerando una especialidad inferior en lo que se llama arte de lidiar, en este caso a caballo.
Atrás quedaron períodos de mucho esplendor con nombres muy sobresalientes que recogen las crónicas, tanto en Portugal, país donde hay que situar el origen del sistema clásico y doctrina de la especialidad, como en España, lugar sagrado del rejoneo moderno que ha alcanzado su máxima perfección técnica y hasta -no hay porqué ocultarlo- sus formas más artísticas.
Hay varios cuadros de honor de diferentes épocas, aunque quizás no sea éste el momento y lugar de reivindicaciones (volveremos en otra oportunidad por Lalidia.es para desarrollar y analizar la evolución e importancia del rejoneo en la historia del toreo), siempre a más y mejor pese a que también se han dado y siguen dándose críticas a esta especialidad que en nada es competidora ni incompatible con lo que se conoce como el toreo a pie, cuya práctica está más extendida. El rejoneo sigue teniendo su importancia, fama y prestigio, como lo prueban los llenazos en plazas y ferias que refuerzan su categoría con carteles de la especialidad, y ello también pese a las críticas descalificadoras de algunos «santones» que pasan por ser periodistas y que para disimular, por no decir esconder, su desconocimiento en este campo, escriben y hablan de él solo para desprestigiarlo, desacreditarlo y hasta difamarlo.
Buenos analistas imparciales se están necesitando también para que «las corridas del Bello Arte del Rejoneo», como en tiempos más felices se dijo, vuelvan a ser respetadas y honradas como se merecen.
EL DESAPARECIDO COMPETIDOR DE VENTURA
Y en este sentido, el mayor reconocimiento al máximo exponente y figura indiscutible del rejoneo actual: Diego Ventura.
Nombre ya para la historia con un palmarés en el que sobresalen catorce Puertas Grandes en Madrid, incluso, algo que ningún rejoneador ha conseguido hasta ahora, un rabo en 2018 en esta misma plaza de Las Ventas.
A Ventura le ha faltado siempre un competidor, que bien pudo ser Pablo Hermoso de Mendoza cuando estuvo en activo y con muy brillante proyección, aunque seguramente el temor a que le comiera «la merienda», empujó al navarro a estar desaparecido instigado por sucias maniobras de despacho. Una pena que no se vieran las caras; o sí, pero pocas, muy pocas veces en terna y ninguna en mano a mano. Son los métodos corruptos, y aparentemente clandestinos, de las cloacas del toreo, que se utilizan con la intención de destruir al adversario, pero que en este caso habría tenido efecto boomerang. Ventura es, sin duda, el gran ganador de esa no competencia o rivalidad frustrada.
Fotos: Andrew Moore
CARTAGENA, PISÁNDOLE LOS PASOS AL PRIMERO
Y ya al festejo que ocupa, en el que por cierto, y a tenor del desarrollo que ha tenido la tarde, Cartagena se vislumbra ahora como el verdadero rival de Ventura.
Son dos estilos diferentes los que definen a uno y otro, y el mismo concepto de furia y empuje para buscar el triunfo a toda costa. Los dos además con el respaldo de sendas cuadras muy sobresalientes.
Cartagena además, después de una temporada en el dique seco a consecuencia de una lesión, ha vuelto con el ímpetu de siempre, su estilo fresco y muy personal, ahora más depurado en las formas clásicas.
Elegante, muy vibrante a la vez, su primera faena, muy sincera, de ajuste, limpieza y precisión al clavar. ¿En qué estaría pensando el presidente para no concederle la primera oreja, pedida por absoluta mayoría? «Felino» en rejones de castigo, «Cartago» en banderillas, como «Baena» y «Copo de Nieve» se desenvolvieron con exquisito temple y notable arrojo en galopadas y embroques. No era de una oreja, no, ¡era de dos! El «palco», no se enteró y de ahí la bronca.
En el cuarto, mismo planteamiento aunque con un par de tropiezos, que no desigualdades. Esta vez hubo un pinchazo previo al rejón definitivo, pero para compensar, la oreja.
Fotos: Andrew Moore
VENTURA, EL LÍO Y LA VERDAD
Ventura, también con su pureza en franca progresión, firmó muy buena tarde. Aunque no lo tuvo nada fácil. Su primero se echó por completo por dos veces durante la lidia, quizás por el efecto del segundo rejón de castigo, o por la propia mansedumbre del astado que le alejaba de la pelea.
No obstante, se desquitó en el quinto con ese hacer vibrante, de entrega al máximo, de él mismo y de sus caballos. «Quirico», qué forma de atacar en banderillas. No se diga con «Bronce», la gran estrella de la cuadra que va al toro sin cabezada. Y los violines de cortas y rosas en carruseles. La locura. Y otra vez protagonista el presidente, que aguantó al límite el primer pañuelo para evitar sacar el segundo.
Foto: Andrew Moore
HERMOSO HIJO, AÚN POR CUAJAR
Guillermo Hermoso, sólo discreto, desconcertado por los nervios en dos faenas con notables altibajos. Pasó mucho en falso y se abrió demasiado en los cites al cambio.
Una cosa muy buena es que monta caballos del padre; sin embargo, en esta ocasión no respondieron a plena satisfacción.
Desde luego, y sin ánimo de hacer de menos, el hijo no va a ser por ahora quien libre aquel reto que se perdió el padre.
Fotos: Andrew Moore
Las fotos que ilustran esta crónica llevan la firma de Andrew Moore, un experto y maestro de la imagen.
LA LIDIA (del siglo XXI) se siente orgullosa de poder ofrecer en esta ocasión tan magnífica obra. Un favor puntual de Andrew Moore, a quien agradecemos y felicitamos muy sinceramente por su talento y amistad.
Toros de Àngel Sánchez y Sánchez, bien presentados y convenientemente «afeitados» como autoriza el reglamento para este tipo de festejos; nobles y con buen fondo salvo el desrazado segundo.
Andy Cartagena: rejón (numerosa petición y vuelta con bronca al «palco» por denegar el trofeo); y pinchazo y rejón (oreja).
Diego Ventura: rejón (silencio); y rejón y descabello (oreja con petición de la segunda.)
Guillermo Hermoso de Mendoza: rejón y dos descabellos (silencio); y varios pinchazos y rejón (silencio).
La plaza registró lleno de «no hay billetes» en tarde excelente.
