San Isidro – 8ª de Feria

LA QUINTA, QUE NO VUELVA A MADRID

Por Juan Miguel Núñez Batlles

Que no vuelva a Madrid. Que no vuelva. Ya no quieren en Madrid a la ganadería de La Quinta después de su estrepitoso fracaso en la corrida de este sábado, octavo festejo del ciclo isidril. La Quinta no debe volver a lidiarse en Madrid, de acuerdo al clamor extendido entre la afición y público en general, a tenor del pésimo juego que han dado sus toros. Unos animales cuyo encaste «Santa Coloma» tuvo siempre alta cotización, pero que ahora, y a las pruebas hay que remitirse, no levanta cabeza. ¿Y dónde está el error o desperfecto que lo ha llevado al desbarajuste actual? Fue Paco Camino quien prestigió el toro de «Santa Coloma» en las décadas de «los sesenta» y «los setenta» al tenerlo como preferido en los cosos y ferias de máxima categoría donde actuaba. El mismo Camino tuvo una ganadería de esta procedencia. Un toro de caja reducida, más bien chiquito y bajito; y matón, como suele decirse también en la especie humana por el carácter intimidatorio. Toro que pese a su tamaño daría miedo por su fuerza y vigor; por la agilidad y prontitud que hay en sus embestidas. El ímpetu, en definitiva, también como principal característica del encaste santacolomeño en cuestión. Toro que va y viene incansable. Aunque todas estas virtudes parece que han desaparecido, puesto que han sido todo lo contrario los que saltaron esta vez al ruedo de Las Ventas. También porque en su morfología casi ha desaparecido el cuello —tienen ahora el pescuezo más corto— tan importante para humillar en los embroques o encuentros con los engaños. Unas hechuras, por tanto, poco proclives a embestidas claras que presten confianza al torero.

TOROS FUERA DE TIPO

Y vuelta a la anterior interrogante una vez comprobado que estos «santacolomas» han cambiado en su fisonomía: ¿por qué la han sacado de tipo? La única explicación sería por el deseo o aspiración a estar en ciclos y plazas «de primera», en las que generalmente se exige y se lidia un toro de mayor volumen. Y ahora ahí están las consecuencias. No hay que decir que el desarrollo del festejo estuvo en base a estas consideraciones.

LA ESPADA FRENA A DIOSLEGUARDE

Mal ganado y peores resultados. Sin embargo, hay que hacer un punto y aparte con el confirmante salmantino Diosleguarde, que vino a triunfar a toda costa, y casi lo consigue. Sólo la espada le frenó en el último momento en sus dos toros. Repitió mucho y con fuerza en el capote el toro de su confirmación, al que lanceó con arrebato. Pasó el astado por el caballo sin ganas de pelea, y no humilló del todo en la muleta, donde arreó fuerte. Muy puesto Diosleguarde, a media altura le esperó, aguantándole violentas arrancadas. Más claro por el pitón izquierdo, la faena tuvo pasajes de mucha emoción. Se la jugó con mucha verdad el salmantino, que hubiera cortado oreja si mata a la primera. Y algo parecido en el sexto, que se venía con mucho ímpetu en la media distancia. Muletazos por el derecho muy reconocidos por el público, que siguió el trasteo con entusiasmo y emoción por lo que apretaba el toro. Otra faena que quedó inconclusa por la espada. En verdad fue brillante la tarde de Diosleguarde a pesar de no cortar orejas. Y tanto que hasta pudo haber salido a hombros si llega a matar a sus dos toros con eficacia. Dejó abierto un importante crédito para volver; y tanto que lo lógico sería que fuese pronto. Esa pelea y excelente disposición merecen el reconocimiento de estar en un buen cartel de nuevo en Las Ventas.

Fotos: Iván Abanades Medina

EL CID, SIN TOROS

Una tarde más del Cid en la monumental madrileña, y una vez más sin ganado propicio. Devuelto su primero, cargó con el sobrero de José Manuel Sánchez, un toro manso y distraído que sonó estribos en el caballo. Soso en la muleta, no aportó nada. El cuarto humilló en el recibo, pero fue un espejismo, pues perdió enseguida el celo, embistiendo al paso. Sin humillar y distraído, marcó pronto la querencia de chiqueros. Nada fue posible.

Fotos: Iván Abanades Medina

LORENZO, UNA SOMBRA

El primero de Álvaro Lorenzo no podía con el rabo, y tanto parecía costarle al torero. Y en el quinto, lo mejor llevó la firma de Diosleguarde en un quite por ajustadas y emotivas chicuelinas en su turno. Pasó Lorenzo como una sombra.

Foto: Iván Abanades Medina

FICHA DEL FESTEJO.- Cinco toros de la Quinta, grandes y mansos, y uno, el segundo, lidiado como sobrero, de José Manuel Sánchez, en la línea de los titulares. El Cid: bajonazo y cuatro descabellos (silencio); y cuatro pinchazos y media desprendida (silencio). Álvaro Lorenzo: estocada casi entera, tendida, desprendida y atravesada (silencio); y estocada desprendida (silencio). Manuel Diosleguarde, que confirmaba alternativa: pinchazo y estocada tendida, trasera y contraria (ovación); y pinchazo hondo en todo lo alto y tres descabellos (gran ovación tras un aviso). En cuadrillas, Iván García saludó tras dos buenos pares al tercero. Al finalizar el paseíllo se guardó un minuto de silencio para recordar el 106 aniversario de la muerte de «Joselito» por un toro en Talavera. La plaza registró lleno de «no hay billetes» en tarde excelente.