San Isidro – 9ª de Feria

TOROS, 5; TOREROS, 0

Por Juan Miguel Núñez Batlles

Goleada grande, en lenguaje futbolístico, de los toros a los toreros: cinco que embistieron de frente y por derecho, para haber salido en triunfo los tres espadas, que, sin embargo, no puntuaron, en la corrida de este domingo en Las Ventas, noveno festejo de la Feria de San Isidro. Y hay que empezar por ahí, elogiando a los toros, para poner las cosas en su sitio. Pues suele faltar tiempo para la censura cuando son los toros los que no dan la talla. Y esta vez que los toreros han estado por debajo, muy por debajo, de las buenas condiciones de los astados, ha habido un silencio cómplice que pone en evidencia el criterio de esta plaza, su afición, para juzgar y valorar a los protagonistas de la corrida. Son las veleidades, a veces desconcertantes, del público de Las Ventas. Dicho todo esto con el respeto que merece el aficionado y público en general, que por algo se le llama «respetable» desde que «la Fiesta» es tal. De ahí que cuanto antes hay que decir que la corrida de Fuente Ymbro fue un dechado de bravura. Cinco toros con mucha «transmisión», como se dice ahora; pidiendo guerra, pero con nobleza; «comiéndose» los engaños. Los cinco, además, de notable presencia, armónicas hechuras, y serios, muy serios, con desarrolladas y astifínas defensas. Es así como triunfan las ganaderías en Madrid. Alguien lo proclamó aprovechando un silencio en la plaza cuando todavía faltaba un toro por salir: «¡enhorabuena, ganadero!». Pero, por dónde, ese sexto -sobrero al ser devuelto el titular- vino a dar la nota; por basto y feo de hechuras, fue lo que en su jerga los profesionales llaman despectivamente «un armario de tres cuerpos», amén del «carnaval» que llevaba dentro. Toro imposible, por grande, largo y altón, y con ideas perversas, que, sin embargo, no iba a oscurecer el crédito ganado en los cinco anteriores. De los toreros, poco bueno que contar. No estuvieron a la altura de las circunstancias.

PERERA, SIN «ÁNGEL»

El primero blandeó de salida pero enseguida se creció en el caballo. Perdió las manos en banderillas, y tras unas probaturas de Perera en las que ya apuntó su buen estilo, se puso a embestir por la derecha de qué manera. Pronto, seguido y por abajo. Por el izquierdo repuso ligeramente; pero no hay excusas. La sensación de no haber entendido al toro. A las figuras también «se le van». Treinta muletazos sin decir nada, esa es la muestra. En el cuarto, nada destacable hasta que el caballo de picar abandonó el ruedo. Quite de Perera entonces por tafalleras. Otro gran toro en la muleta. Perera lo toreó limpio pero sin ajustarse. Le faltó «ángel» al tr

Foto: Iván Abanades Medina

UREÑA «SE AMONTONÓ» DE ÁNIMO E IDEAS

Lo más destacable en el segundo, la buena brega de Curro Vivas. El toro se movió aunque con la exigencia de echar las manos por delante y soltar la cara en los remates. Tardó Ureña en ponerse, y cuando lo hizo era tarde y nada resolvió. En el quinto por momentos toreó Ureña con desmayo, abandonándose, pero con interrupciones. Un toro extraordinario, «empujando» siempre por abajo. Ureña se amontonó de ánimo e ideas, perdiendo la batalla.

Foto: Iván Abanades Medina

ADRIÁN, BIEN PERO CON INTERRUPCIONES

Quien pudo haber salvado la tarde, Adrián, estuvo cerca, no obstante, tampoco llegó. En el tercero, y después de un quite de Perera en su turno por chicuelinas ajustadas y atropelladas, firmó Adrián cosas muy notables con la muleta, empero, sin continuidad. Varias interrupciones al quedarse descolocado entre pases. Y algo acelerado, aunque no tanto como el día de su reciente salida a hombros. Quizás fue esa la razón de los pitos esta vez, para recordarte lo fácil que fue aquel «triunfo». Una exigencia que le está acompañando en esta plaza, donde no cae nada bien. Planteó un amago de atracón, pero, filias al margen, eso no es torear. Lo cierto es que estuvo mucho tiempo fuera de cacho y con el «pico» de la muleta.

El sexto, no hay que decir más de su mala condición, fue lo más dañino para hacer el toreo. Y en buena lógica, Adrián ni lo intentó.

Foto: Iván Abanades Medina


FICHA DEL FESTEJO.- Toros de Fuente Ymbro, el sexto como sobrero. Corrida bien presentada, que cumplió con los montados y se movió con clase. Los cinco primeros arrastres, ovacionados. El sobrero, mastodóntico, fue el garbanzo negro.

José Luis Perera: estocada casi entera caída y tendida, y descabello (silencio tras aviso); y dos pinchazos y estocada casi entera, tendida, trasera y desprendida (silencio tras aviso).

Paco Ureña: pinchazo y estocada (ovación tras aviso); y bajonazo (silencio tras aviso).

Fernando Adrián: pinchazo y casi entera desprendida (aviso y ovación); y media atravesada que escupe y siete descabellos (pitos tras aviso).

En cuadrillas, Curro Vivas lidió oportuno y eficaz al segundo. Con las banderillas, Ángel Otero saludó en el tercero y Daniel Duarte en el cuarto.

La plaza prácticamente se llenó con una ligera «calva» en el «sol» alto, en tarde espléndida.