16 de mayo – Efeméride Taurina

106 AÑOS SIN JOSELITO, EL REY DE LOS TOREROS

Por Eloy Sánchez Rodríguez

Amigos seguidores de LA LIDIA (del siglo XXI), se cumplen hoy 106 años de la muerte de «Joselito» por un toro en la plaza de Talavera, y con tal motivo reproducimos un concienzudo trabajo de Eloy Sánchez Rodríguez, estudioso investigador de los más notables episodios de nuestra historia.

Se trata de una minuciosa monografía, el más profundo y exhaustivo análisis tras recopilar lo que se ha publicado sobre la vida personal, y sobre todo profesional, de uno de los más grandes toreros de la historia. Un magnífico compendio de lo que han escrito sobre «Joselito» autores de muy reconocido prestigio en la historia, la literatura y el toreo.

Enhorabuena al autor, Eloy Sánchez Rodríguez, con nuestro agradecimiento por permitirnos su publicación.

16 DE MAYO: LA TRAGEDIA DE TALAVERA

Tal día como hoy, 16 de mayo de 1920, el torero Joselito el Gallo es herido mortalmente en la plaza de toros de Talavera de la Reina por el toro Bailaor, de la ganadería de la Viuda de Ortega.

HISTORIA DE JOSELITO EL GALLO

José Gómez Ortega, el que había de inmortalizar el apodo familiar de Gallito, nació el día 8 de mayo de 1895 en el n.º 2 de la calle Fuente, en la huerta llamada “El Algarrobo”, de Gelves, un municipio de la provincia de Sevilla que se encuentra en la comarca del Aljarafe, junto al río Guadalquivir.

Fue el hijo menor del torero Fernando Gómez «El Gallo» y de la bailaora Gabriela Ortega, y hermano de los diestros Fernando y Rafael «El Gallo». Gallito fue un apodo que utilizaron, antes y después que él, varios de los miembros de su amplísima familia de toreros.

Fue cuñado del torero, mecenas del Grupo Poético del 27 y dramaturgo Ignacio Sánchez Mejías, muerto, igual que Gallito, a consecuencia de la cornada de un toro.

Gallito o Joselito el Gallo, como indistintamente se le llama, fue uno de los toreros más grandes de todos los tiempos.

Según Néstor Luján, “Joselito fue un torero total, un torero completo: por su arte, por su técnica y conocimiento, y por su insobornable vocación que hace de él una personalidad autoritaria dentro y fuera de las plazas”.

Huérfano de padre al poco de cumplir los dos años, pero inmerso en un ambiente familiar muy taurino, Gallito comenzó a torear muy joven. Al morir el cabeza de familia, su madre abandonó Gelves, trasladándose a Sevilla.

Siendo un niño, Joselito fomentó su afición con ganado manso en la finca “La Barqueta”, propiedad del médico José Sánchez Mejías, y en la Alameda de Hércules, en aquella época una auténtica escuela de toreo.

Según Cossío, a los ocho años toreó por primera vez en la finca “Palmete”, de Valentín Collantes, “una becerra que le atropelló, asustándole hasta el punto de negarse a seguir toreando”.

Mató su primer becerro el 19 de abril de 1908 en Jerez de la Frontera, vestido con un terno verde y negro. Se lidiaron novillos de Cayetano de la Riva y alternó con José Puerta «Pepete» y José Gárate «Limeño».

Formando a partir de ese momento Gallito y Limeño una célebre pareja de novilleros que se mantuvo en vigor durante cuatro temporadas.

Consolidada en 1909 la joven pareja de toreros comenzaron a torear en España. Las plazas de Cádiz, Jerez, Málaga y Sevilla disfrutaron de su presencia.

Joselito le escribió entonces una carta a su madre solicitándole permiso para torear porque, decía, “se me está pasando la edad”. Tenía Gallito catorce años.

En 1910 torearon treinta y siete becerradas y treinta en 1911. Completada su etapa de formación, Limeño y Gallito, anunciados como la “Cuadrilla de Jóvenes Sevillanos”, se presentaron en Madrid el 13 de junio de 1912.

Sobre aquella novillada, el cronista Relance escribió: “¡Es un fenómeno! ¡Es un torero colosal! Bueno con el estoque, mejor con la capa, mejor con la muleta y mejor con banderillas. […] Recuerda a Lagartijo el Grande”.

LA ALTERNATIVA Y LA RIVALIDAD CON BELMONTE

Joselito tomó la alternativa en Sevilla el 28 de septiembre de 1912, de manos de su hermano Rafael y en presencia de Antonio Pazos. El toro de la ceremonia se llamaba Caballero.

Desde la alternativa hasta la fatal corrida de Talavera toreó seiscientas ochenta corridas de toros, veintidós de ellas como único espada.

Entre sus tardes más relevantes figura la del 3 de julio de 1914, cuando se encerró en la plaza de Madrid con siete toros de Vicente Martínez, en un festejo antológico del que salió consagrado.

En 1914 tuvo lugar el primer gran enfrentamiento como matadores de toros entre Joselito y Juan Belmonte, iniciándose una rivalidad histórica que marcó la Edad de Oro del toreo.

Belmonte afirmó años después: “Aquel año de 1914 comenzó mi rivalidad con Joselito o, mejor dicho, comenzó la rivalidad entre gallistas y belmontistas”.

Ambos diestros sevillanos alternaron juntos en doscientas cincuenta y siete corridas entre 1913 y 1920.

Y añade Belmonte: “En aquel tiempo, Joselito era un rival temible: su pujante juventud no había sentido aún la rémora de ningún fracaso”.

EL DRAMA DEL 16 DE MAYO DE 1920

Finalizada la temporada de 1919 se desplazó a Lima, en el que fue su único viaje a América. La temporada española la comenzó tarde, el 4 de abril en Sevilla.

El 15 de mayo de 1920 toreó en Madrid junto a Juan Belmonte e Ignacio Sánchez Mejías. El ambiente en la plaza fue extremadamente hostil, con insultos, pitos y broncas.

Semanas antes, Joselito había decidido torear el 16 de mayo en Talavera. Los motivos eran prácticos y sentimentales: congraciarse con el crítico Gregorio Corrochano y acudir a una plaza inaugurada por su padre en 1890.

Gregorio Corrochano escribió en ABC sobre la fatalidad que parecía perseguir aquella corrida: “Joselito, desde que supo que se organizaba una corrida en Talavera, no pensó más que en torearla”.

El toro Bailaor, de la ganadería de la viuda de Ortega, estaba marcado con el número 7. Era negro mulato, cornicorto y terciado de presencia.

Manso y bronco, se dijo que era burriciego, y que por eso cogió a Joselito en un momento de aparente descuido mientras manejaba la muleta.

Cogido con enorme violencia, el pitón penetró por completo en el vientre del torero. Con las vísceras fuera, Gallito intentó levantarse, pero sólo pudo ponerse de rodillas antes de desplomarse.

En la enfermería se redactó un dramático parte facultativo que describía una herida penetrante por asta de toro con gravísimas lesiones internas y un shock traumático intensísimo.

Joselito falleció a los pocos minutos de ingresar en la enfermería.

EL MITO ETERNO

La noticia de su muerte causó conmoción en toda España. El duelo fue multitudinario y su entierro congregó a miles de personas.

Dice Cossío: “Puede decirse que si ejemplar fue su vida torera, mayor ejemplaridad logró su muerte, que completa el ciclo de su actividad taurina sin un fallo, con perfección de mito”.

Juan Belmonte, su gran rival y amigo, recordó aquella noche trágica en la obra de Manuel Chaves Nogales “Juan Belmonte, matador de toros”.

Belmonte lloró desconsoladamente mientras repetía una y otra vez: “¡A Joselito le ha matado un toro! ¡A Joselito le ha matado un toro!”.

Su gran amigo, apoyo y compañero de la Edad de Oro había desaparecido, dejándolo solo frente a la historia.

Los toros no se acabaron porque la revolución taurina iniciada por Joselito condujo a la tauromaquia hacia la modernidad.

Por eso, más de un siglo después de la terrible tarde de Talavera, Joselito El Gallo sigue siendo el rey de los toreros.