San Isidro – 7ª de Feria

«ISIDROS» Y MULILLEROS SACAN A HOMBROS A ADRIÁN

Por Juan Miguel Núñez Batlles

Es costumbre en la festividad de San Isidro, Patrón de Madrizt (escrito y dicho según la pronunciación castiza, que es como decir muy madrileña), que acudan a la capital, sobre todo a la plaza de toros, los habitantes de zonas rurales, pueblos de esta misma Comunidad y de las provincias cercanas de las dos Castillas, que festejan al Santo como algo extraordinario, y para ello qué mejor que una corrida de toros.

Suele ser gente sencilla que a veces se desenvuelve con poco refinamiento en el ambiente capitalino, sin que ello signifique incultura o falta de educación.

Son los que en Madrid llaman popular y cordialmente «Isidros», algo así como los catetos en Andalucía, paletos del Levante, charnegos en Cataluña, maquetos en Las Vascongadas, belloteros y mangurrinos de Extremadura, … y así con diferentes estereotipos por toda España.

Se debe insistir en que sin carga peyorativa ni excluyente en ningún caso; todo lo contrario, pues hasta los hay que llevan con orgullo su cariñoso apelativo; que le preguten si no a los charros salmantinos o los panochos de Murcia; como ocurre con «los Isidros» de Madrid.

Y son estos «Isidros», amigos de la diversión y dados al aplauso fácil, quienes con su inocente y desbordante generosidad han logrado sacar a hombros a Fernando Adrián. Ellos y los mulilleros, que, sobornados seguramente, se llevan un tiempo desproporcionado en preparar el arrastre, lo que agobia al presidente in extremis, hasta no poder resistir y claudicar concediendo la oreja que avalan escasos y dudosos méritos.

Así pasó en el primer toro de Adrián, y, lo que es peor, en el segundo también, para certificar una Puerta Grande de escaso o casi nulo valor.

Esto además en una tarde, hay que proclamarlo sin complejos, en la que lo más torero llevó la firma de Fortes, plasmada frente al quinto en el toreo al natural, o mejor, so-bre-na-tu-ral, que así de despacio y para más gusto, fue su interpretación.

De igual manera que destacó también Urdiales con su aplastante espada.

LAS ESTOCADAS Y LOS DETALLES DE URDIALES

El primero no terminó de humillar en el capote. Protestó en el caballo, quitándose el palo. Indicios de mansedumbre.

Repuso en las primeras embestidas en la muleta para desconfianza de Urdiales, que en vista del panorama adverso se limitó a andarle por la cara; y a matar.

Contundente estocada, que va a contar como candidata en muchos jurados a «la mejor de la feria», sin duda.

Como también la que propinó al cuarto.

Estupendo estoqueador Urdiales, que no tuvo suerte con su lote, pues el cuarto, más noblón, sin embargo, paradote y de irregulares embestidas.

Algún pase bueno haciendo hincapié en los remates por abajo.

Cosas muy notables con el capote.

Y la forma de matar, hay que insistir, en el cuarto le valió una fuerte ovación.

Foto: Iván Abanades Medina

LOS NATURALES DE FORTES

Fortes se ajustó y se gustó en las verónica de recibo al segundo. Valiente y al mismo tiempo un tanto torpón. A la salida del toro en el primeŕ puyazo voló por los aires seguramente por situarse en su camino y no darle salida; algo que se volvió a repetir volteretas incluidas en la muleta. Nada resolvió pero al final le ovacionó el público por la muerte rápida del toro. En el quinto intentó Fortes, y logró, un toreo muy puro, de mucha verdad, a pesar de lo complicado que se lo ponía el toro, paradote y de escaso fuelle. Fortes se puso muy enfrontilado para buscarle las embestidas en el pitón contrario. La muleta al hocico para un leve y oportuno toque, y temple, mucho temple. Temple y aguante, ya que había que tragar lo suyo hasta que terminara de pasar el toro. Asombrosa lentitud para llevarlo «cosido» y rematar detrás de la cadera. Toreo que, por la condición del toro, podría parecer escaso. Pero nada de eso: fue una delicia, que se paladeó en tiempo y por la imagen. Una faena muy especial. Y nuevamente con el formidable complemento de una estocada de efecto rápido. Oreja de las de Madrid, de verdadero peso.

Fotos: Iván Abanades Medina

ADRIÁN, LO BARATO. QUÉ CONTRASENTIDO

En contraste a «lo» de Fortes, el triunfo que habría que considerarse menor, de Adrian; aunque paradójicamente fue éste quien dió «el portazo».

Majestuosos lances de Adrián al tercero; eso sí que valió y se debe tener en cuenta. El toro cumplió en dos puyazos; y hubo un quite reposado y artístico de Urdiales en su turno.

En la muleta tomándolo en corto respondía el animal con viveza, pero Adrián iba algo acelerado. Mantazos a derecha e izquierda, y abusando del «pico». Se lo censuró enseguida el sector fundamentalista de la plaza, no obstante, mientras aplaudía y hasta lo jaleaba la otra parte, gentío de espectadores ocasionales, los «isidros», que esta tarde se dejaron notar bien.

Fue lo que se dice una faena efectista, por la impresión que dejó en el ánimo de sus partidarios, aunque en realidad de poco contenido artístico; sin hondura ni exquisiteces. Oreja barata teniendo en cuenta la emoción y facilidades que prestó el toro, de los que llaman en el argot «con transmisión».

Ya el sexto, sin tanto «carbón», iba a propiciar a Adrián un toreo más reposado, a pesar de todo, esta vez sin convencer tampoco lo suficiente, hasta que se dió a lo que «Antoñete» llamaba «las morisquetas» o adornos superficiales.

Ni la suerte suprema fue buena rúbrica, con una estocada deficiente e insuficiente, que hizo sufrir al toro mucho e innecesariamente, pues necesitaba del desbello que Adrían tardó en coger.

También el presidente, que ya le había regalado una oreja, volvió a cometer otra torpeza, concediendo ahora la que iba a suponer la salida a hombros.

Muchas protestas, muchas, por esta «Puerta», la más barata que se recuerda desde hace bastante tiempo en Madrid.

Foto: Guillermo Abanades Marin

Fotos: Iván Abanades Medina

FICHA DEL FESTEJO.- Toros de «El Torero», bien presentados y de desigual juego. Destacaron el bravo tercero y el noble sexto. También «se dejó» mucho el quinto, aunque apagadito.

Diego Urdiales: estocada fulminante (silencio); y estoconazo (gran ovación).

Fortes: estocada rápida (ovación); y buena estocada algo desprendida (oreja).

Fernando Adrián: estocada y descabello (oreja minoritariamente pedida, y en consecuencia protestada); y estocada trasera y larga agonía del toro, que se echó y levantó en tres ocasiones ante la pasividad del diestro sin atacar con el descabello para acabar con la penosa agonía del bravo animal (aviso y oreja con salida a hombros).

En la enfermería fueron intervenidos, el diestro Fortes de «cornada en la cara anterior de la pierna derecha, de cinco centímetros, que contusiona tíbia. Y herida infraciliar derecha con hematoma, de pronóstico leve»; y el banderillero Curro Javier de «puntazos en la región lumbar, de pronóstico leve».

La plaza registró el acostumbrado «no hay billetes» en tarde primaveral en contra de los pronósticos que anunciaban frío cerca de lo polar.