San Isidro – 6ª de Feria
VELLOSINO: QUÉ ASCO DE GANADERÍA
Por Juan Miguel Núñez Batlles
Ni un toro de seis. Ni uno «ha servido» para hacer el toreo, en la corrida de este jueves en Las Ventas de Madrid, sexto festejo de la Feria de San Isidro.
Y llueve sobre mojado, porque por segundo día consecutivo se ha vuelto a dar un triste fiasco ganadero. Peor si cabe que la del día anterior, o compiten entre ellas en repugnantes. Pues, uf, ¡qué asco de ganaderías! como resumió la sentencia breve y precisa, sin rodeos, que las descalificó como poderosa crítica que ya no deja margen para el debate ni la réplica.
Una voz que sigue clamando en el desierto, mientras «el sistema» no tome conciencia y actúe para evitar la debacle de su propio negocio, ruina cada vez más cerca.
La pregunta es fácil: ¿en qué piensa la empresa y sus veedores, los apoderados y los propios toreros, no se digan los ganaderos, para seleccionar y enviar toros de esta calaña y tan mala condición? Un plan basado en las exigencias de los toreros, pretendidamente figuras y a la postre víctimas del mismo, ya que van buscando una «comodidad» que termina perjudicándoles.
Lo de «los pablorromeros», ahora Partido de Resina, de la víspera, es diferente; puesto que parece que se trataba de montar un cartel barato para «hacer caja» con una ganadería de histórico y esplendoroso pasado, pero en descrédito desde hace treinta, cuarenta… no se sabe cuántos años condenada.
Y lo último por ahora, estos animales que pretenden pasar por bravos de Vellosino, que vinieron a sustituir a los anunciados en principio de «El Parralejo». No ha habido comunicado oficial de por qué no ha venido una y viene otra.
Una forma de maltratar a la fiel clientela que un día más ha vuelto a poner el «no hay billetes» en la taquilla. Esto, como las lentejas, es lo que hay. Aunque la rumurología, esa herramienta tendenciosa y a veces práctica para difundir «noticias» interesadas, venía apuntando a los veterinarios, plantados estos ante la atrevida desvergüenza de la sospechosa e indignante presencia de los toritos que finalmente fueron para atrás.
Así, no. Tal se supone que fue el honrado veredicto facultativo que obligó a cambiar una ganadería por otra. Y trajeron la que más le convenía ¿a quién? Pregunta a la conciencia de unos y otros que en el pecado empiezan a llevar la penitencia.
Porque ahora la penúltima interrogante es hasta cuándo va a durar «esto», y si aficionados y público van a seguir consintiendo tanto atropello.
¿A QUIÉN DEFIENDEN LA AUTORIDAD Y LA PRENSA ACOMODADA AL «SISTEMA»?
Profesionales y hasta políticos que se apuntan a la última oportunidad, hablan de esplendor por la ola juvenil que apuesta recientemente por lo taurino. Pero nadie toma medidas para rescatar la verdadera esencia del espectáculo, sin tanta astucia y mentira que le están amenazando.
¿A quién defiende la autoridad? suplicaba en casos así «el 7», el tendido que se supone de los entendidos en la plaza. Un grito que de tanto usarlo está perdiendo notoriedad.
Y otra cuestión por resolver, a ver qué maquillaje va a seguir utilizando alguna prensa «independiente», aliada y en connivencia -por ahora no hace falta decir más- para disfrazar tanta mentira y camelo. Con esto y por hoy puede que haya bastante, y va a depender de ellos que sea suficiente.
CASTELLA, SIN COMPROMISO
Y ahora, a lo que fue la función. Una corrida de muy dudosa presencia en la que se coló alguno, caso del tercero, impropio de la plaza de Madrid por su evidente falta de trapío.
Corrida desde luego también sin esencia, por su escaso o nulo empuje. Las fuerzas, la raza, la acometividad, todo se echó en falta.
Un primero más que inválido, claudicante de las cuatro extremidades. Castella lo pasaportó sin ir más allá de las simples probaturas.
El cuarto, también en el límite de la invalidez, empujó en el caballo pero con un sólo pitón. Y se movió en la muleta, no obstante, acudiendo a los cites al paso. Faltó raza en el toro y compromiso en el torero, ya que, pese a todo, cuando el animal se desplaza debe haber recursos para buscarle las vueltas.
Fotos: Iván Abanades Medina
LUQUE, OASIS DE ILUSIÓN
Tampoco el segundo se tenía en pie. Tambaleante antes de ir al caballo y arrodillándose en los dos puyacitos que tomó. Empero, tantas dificultades en contra, Luque lo apuntaló; a base de temple, el remedio que da fuerzas donde no hay.
Portentosa técnica para a partir de ahí enjaretar muletazos de notable enjundia. Un trasteo muy meritorio, salvedad en la tarde.
Como ocurriría con el quinto, de extrema sosería. Luque lo puso todo y más, arrimándose pese a la escasa respuesta del astado.
Aquí funcionaron la lentitud, el valor y la enjundia del torero para tapar las carencias del toro. Muy bien Luque, oasis de ilusión en la fracasada tarde.
Fotos: Iván Abanades Medina
A MIRANDA HAY QUE CUIDARLO EXIGIÉNDOLE
El tercero, una birria de toro, sonó estribos en varas, señal de su falta de clase. Un muerto en vida, al que Miranda no pudo exigirle lo más mínimo.
Tampoco pudo apretarse en el último, de igual condición que sus hermanos.
Este Miranda, esperanza blanca de la afición por sus continuados y sólidos triunfos en Sevilla y otras plazas, también en Madrid el día de su confirmación, sin embargo, puede empezar a pasar a gris si no se cuidan y evitan tropiezos como el de esta ocasión.
Porque Madrid, Las Ventas, exige el esfuerzo que se traduce en el reconocimiento en demás plazas y ferias. Y a esa apuesta hay que ir con el toro.
Fotos: Iván Abanades Medina
Sebastián Castella: media estocada y descabello (silencio); y dos pinchazos, estocada y dos descabellos (silencio tras dos avisos y al borde del tercero).
Daniel Luque: estocada trasera y desprendida (ovación tras aviso); y estocada algo trasera (aviso y gran ovación tras petición de oreja).
David de Miranda: estocada desprendida (palmas); y estocada (silencio).
La plaza registró lleno de «no hay billetes» en tarde apacible.
