Sanfermines – 5ª Corrida
OREJA «DE ORO» A FONSECA, EL VALOR SIN OTRAS INTERPRETACIONES
Por Juan Miguel Núñez Batlles
Una oreja que vale su peso en oro cortó el mexicano Isaac Fonseca en la corrida de este viernes en Pamplona. Corrida de las llamadas toristas, que en este caso pide adjetivos para destacar mucho más su férrea potencia.
Es lo que va de una tarde a otra en Pamplona. Los envíos de las dos anteriores, con algunos ejemplares insignificantes para plaza de primera como es ésta durante Sanfermines, y de escasa condición en lo que a bravura se refiere. Eran tardes, no hace falta advertir, de figuras.
Ahora la de José Escolar traía otra marca, para toreros de sello más modesto.
Corrida seria y muy dura, para haber andado con ella a la defensiva, por la falta de entrega en los toros, su carácter y malas intenciones. Corrida en la que no había lugar para argumentos artísticos. Al fin y al cabo, para toreros valientes y con mucho oficio.
FERRERA, PROFESIONAL Y VALIENTE
Un primero que no se dejó lo más mínimo, complicado y muy difícil, imposible. Toro que no humillaba, no pasaba. Menuda papeleta. Ni intentarlo pudo Ferrera, que lo trasteó muy superficialmente sobre las piernas, esta vez también sin ningún compromiso de faena.
El cuarto, siempre arriba, sin descolgar, se había repuchado entrando y yéndose suelto del caballo, sacó en la muleta lo que se dice peligro «sordo». Ferrera lo intentó tapándole defectos en un trasteo muy trabajado de pases sueltos. El tendido, en el bocadillo de la merienda, no se lo tuvo en cuenta. Fue una faena muy profesional, de técnica y valor.
Foto: Emilio Méndez
LA DISPOSICIÓN DE JUAN DE CASTILLA
El segundo se dejó pegar en varas, pero sin entrega. Quien estuvo muy dispuesto fue Juan de Castilla, aparentemente recuperado de la dura cornada que sufrió esta primavera en su Colombia natal. Abrió faena de rodillas como manifiesta declaración de intenciones; pero no era fácil, pues se tragaba el primero y ya no quería el siguiente. El hombre estuvo ahí sin dar el paso atrás, que ya fue bastante. Sin embargo, sin estructurar faena.
Tuvo más opciones el quinto, desplazándose más largo por la derecha, no obstante, volviéndose antes de rematar los viajes por el izquierdo. Una espectacular voltereta precisamente cuando estaba por naturales hizo que el personal «entrara» en la faena. Manoletinas muy a modo lo pusieron en la antesala de una oreja, trofeo que finalmente perdió en el pinchazo previo a la media estocada definitiva.
Foto: Emilio Méndez
EL VALOR SIN LÍMITE DE FONSECA
El tercero descolgó más en el capote, pero «embistiendo» con las manos. Peleó sin clase en el caballo y esperó en banderillas. Otra prenda. Ni un pase por el derecho y viajes cortos y sin celo por el otro pitón. No hubo oportunidad, todo lo contrario.
Y siguieron las escenas del valor en el sexto, toro frenado y con muchas complicaciones. Tesonero y con un coraje a prueba de todo, el esfuerzo de Fonseca fue algo ejemplar. Parecía imposible sacar algo en claro, pero lo logró al cumplir de sobra con todas las exigencias del difícil «escolar». Lo meritorio no fue solo salir indemne, no. Hubo muchas virtudes y merecimientos en la faena de Fonseca. ¿Quién pudo pensar en naturales con un toro así? Pues los hubo, espaciados como exigía el guion, superando todo el horror allí presente. Y perseguido finalmente de forma dramática tras la estocada que puso fin al combate. Oreja de muchos quilates para Fonseca.
Foto: Emilio Méndez
Toros de José Escolar, grandes y muy bien armados; duros y de extrema bronquedad. Corrida que en otras manos distintas a la de la terna, quién sabe cómo hubiera terminado.
Antonio Ferrera: pinchazo, pinchazo hondo, descabello, volviendo a tomar la espada para tres pinchazos más y bajonazo, y cinco descabellos (silencio tras aviso); y cuatro pinchazos y estocada (silencio tras aviso).
El colombiano Juan de Castilla: estocada atravesada que escupe y cuatro descabellos (silencio); y pinchazo y media estocada (ovación al pasar por su pie a la enfermería).
El mexicano Isaac Fonseca: estocada corta y cuatro descabellos (silencio tras aviso); y estocada ligeramente desprendida y de efecto letal (una oreja).
En la enfermería fue atendido Juan de Castilla de posible fractura de metatarsiano en el pie derecho, de pronóstico reservado, pendiente de estudio radiológico.
La plaza registró lleno de «no hay billetes» en tarde de calor llevadero.
