Las Ventas – Festejo 49 de la Temporada (Novillada)
ANDRÉS GARCÍA, OTRA ESPERANZA DE MÉXICO
Por Juan Miguel Núñez Batlles
Destacan con fuerza los nombres de toreros mexicanos que vienen actuando esta temporada en Las Ventas de Madrid.
Este domingo, aun sin cortar orejas por culpa de los aceros, la sorpresa y el entusiasmo han venido de la mano de Andrés García, novillero debutante en esta plaza.
Originario de la muy taurina, colonial y monumental Querétaro, Andrés tiene un hermano ya matador de toros, Octavio García «El Payo», que ahora anda un poco escaso de contratos en España pese a su demostrada madurez y fino estilo. Y están dejando importante poso artístico otros espadas con fundadas esperanzas de prometedor futuro como Isaac Fonseca, Héctor Gutiérrez y el novillero Emiliano Osornio, entre otros.
LA ELEGANCIA Y PROFUNDIDAD DE ANDRÉS GARCÍA EN UNA PRUEBA DURA
A ellos el último que se suma es Andrés García, novillero con apenas diez actuaciones en lo que va de temporada. Torero elegante y profundo, de un estilo muy bello en las formas; variado y contundente en la interpretación. Torero con futuro, habría que resumir.
Y estas impresiones positivas acerca de Andrés García nacen en una tarde nada favorable. Todavía más mérito, cuando la función estaba resultando de lo más anodina.
Una novillada en ambiente de pleno verano, ya en jornada vespertina. Atrás quedaron las programaciones nocturnas de los jueves de julio y agosto, en horario que en cierto modo aliviaba el desmesurado calor de la canícula. Sin embargo, este domingo, a las seis de la tarde la temperatura era asfixiante.
Y tan abrumante y opresivo clima se agudizaba aún más para la terna de novilleros debutantes por el hecho de verse anunciados con seis astados de otras tantas ganaderías diferentes. Seis encastes que nada tienen que ver entre sí. Sin posibilidad de estudiar y calibrar cada uno en función del juego de otro u otros. Era echar la moneda al aire.
Y nada de eufemismos como el del socorrido «concurso de ganaderías» que suele emplearse en casos así. Era una prueba dura porque, en pleno fin de temporada, se trataba de una limpieza de corrales en toda regla. Así que a quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga, según el conocido refrán aplicado para que los tres nuevos en esta plaza se resignaran con su suerte.
UN MEXICANO QUE APUNTA MUY ALTO
De tal manera que hay que valorar aún más la aptitud y capacidad de este Andrés García, que rozó la siempre ansiada Puerta Grande.
Un elegante saludo a la verónica al tercero fue un buen aviso de lo que vendría después.
El novillo, de Chamaco, manseó en el caballo y esperó en banderillas. Flojedad y falta de raza en el animal, que protestaba soltando la cara. Poco o nada que hacer; no obstante, despertó interés el trasteo del mexicano, muy firme y seguro; y dos trincheras finales de muy altos vuelos.
Y por fin en el sexto se pudo ver la extraordinaria dimensión que apunta el joven García. Ese novillo que cerraba plaza, de José Cruz, el que más «se dejó» de los seis. Pero había que estar «ahí». Un animal exigente, que respondía haciéndole bien las cosas. Y tal fue el caso.
Faena de Andrés García de mucho interés y arrebato en lo fundamental, con especial énfasis en el manejo de la izquierda. Series de mucha limpieza y encanto; y los remates y detalles, una delicia por la improvisada naturalidad.
El público, por tanta sinrazón en la tarde, siguió aquello con sumo interés, jaleando de qué manera los naturales finales de frente y a pies juntos. Era de dos orejas si no se llega a atascar el descabello en infinitos intentos.
Pero ya habrá tiempo de volver a verle de nuevo en Madrid.
Fotos: Guillermo Abanades Marín
CENTENERA, PROMESA CON FUTURO
Centenera fue otro que causó también agradable impresión, sobre todo en el novillo que abrió plaza, de Guadajira.
Estimables lances en el saludo, y prometedor inicio con la muleta, doblándose con estilo, limpieza y gusto. El toreo a derechas, de buen corte, temple y enjundia, por donde se sintió crecido el novillero.
No se explica la reacción del escaso público, en la petición minoritaria de oreja que finalmente no concedió el presidente. Centenera podía haber dado la vuelta al ruedo, pero en gesto de respeto y torería prefirió no echar a andar tras saludar una cerrada ovación.
Novillo áspero y protestón el cuarto, de José González, con el que Centenera intentó lo imposible. Se metió mucho con el animal, sin aminalarse, a base de oficio y disposición. Trasteo de mucha suficiencia. Otro al que merecerá la pena ver nuevamente con «material» apropiado.
Fotos: Guillermo Abanades Marín
GONZÁLEZ, NADA PUDO HACER
Tomás González, con el lote de menos contenido y más dificultades, estuvo porfión y muy entregado, sin embargo, sin llegar a estructurar faenas. En el de «La Machamona», por su mal estilo, rematando los viajes con la cara alta; y menos aún en el inútil quinto tris de Couto de Fornilhos.
Fotos: Guillermo Abanades Marín
Novillos de las siguientes seis ganaderías, por orden de salida:
Guadajira: cumplió en el caballo, y se desplazó con buen aire en la muleta. Ovacionado en el arrastre.
La Machamona: de viajes cortos y soltando la cara.
Chamaco: deslucido.
José González: de bruscas arrancadas, imposible.
Ángel Luis Peña: devuelto por inválido. Sustituido por un primer sobrero de «El Cotillo» que tampoco andaba muy sobrado de fuerzas e igualmente devuelto y por el que salió un segundo sobrero de Couto de Fornilhos, tan capitidisminuido como los anteriores, y manso también en extremo.
José Cruz: el que más y mejor embistió; aplaudido en el arrastre.
Adrián Centenera: nuevo en esta plaza: estocada (gran ovación tras petición en el límite); y dos pinchazos y estocada (silencio tras aviso).
Tomás González: nuevo en esta plaza: estocada ligeramente trasera y tres descabellos antes de echarse el astado por su cuenta (silencio tras dos avisos); y dos pinchazos y tres descabellos (silencio).
El mexicano Andrés García: nuevo en esta plaza: pinchazo y otro hondo (aviso y ovación); y pinchazo hondo y nueve descabellos (aviso y gran ovación de despedida).
La plaza registró menos de un quinto de entrada, la peor de la temporada, en tarde de mucho calor.
