Las Ventas – Festejo número 59 de la Temporada (7° de la Feria de Otoño)
PUERTA GRANDE A LA APASIONADA Y APASIONANTE ENTREGA DE FERRERA Y ROMÁN
Por Juan Miguel Núñez Batlles
Doble apoteósis este domingo en Las Ventas con la triunfal salida a hombros de Antonio Ferrera y Román, nombres que, al margen de estilos y cánones artísticos, han elevado su prestigio y cotización por la honestidad, el esfuerzo y la sinceridad de su toreo, la apasionada y apasionante entrega de cada uno de los dos.
Una tarde para la historia por tanto valor como derrocharon los dos.También por la peculiar, pintoresca y a veces extravagante puesta en escena del personalísimo estilo de Ferrera. Y por supuesto de la expresión de valor y sentimiento de verdad en los planteamientos de faena por parte de Román. Los dos vinieron a darlo todo, y se jugaron la vida con total transparencia. De modo que la tarde resultó tan intensa y vibrante, tan auténtica.
RECONOCIMIENTO TOTAL A LOS DOS
Una cerrada ovación recibió a los dos diestros tras el paseíllo en recuerdo y como reconocimiento a las últimas actuaciones, ambas de Puerta Grande, que cumplieron los dos en el último San Isidro.
Madrid tiene memoria, y eso compromete aún más a los toreros.
Foto: Alfredo Arévalo
LA BELLA Y EMOCIONANTE EXTRAVAGANCIA DE FERRERA
Y ya con el primer toro en la arena, unos vistosos capotazos de Ferrera con la capita que acostumbra de Blancanieves. De dos encuentros con el caballo, :el adolfo» empujó solo en uno. Se lució con «los palos» Iván García. Y complicaciones en la muleta, «metiéndose» el toro por los dos pitones. Trasteo solo aparente, y a matar. No cabía otra. Silencio en filas.
En el tercero se repite la película en el recibo. En verdad, Ferrera estuvo con el capote variado y más allá de la pura formalidad en sus tres toros, incluso en su turno de quites en el cuarto y el sexto.
Este tercero apenas sangró en varas, porque no empujó y el castigo fue mínimo. En la muleta, primera parte de la faena de medios pases, volviéndose el animal antes de rematar los viajes. Pero ahí pudo más el ahínco y la perseverancia de Ferrera, que a base de consentirle lograría hacerle seguir el engaño, incluso frenarle las malas intenciones. La fuerza del temple en faena a más en la que destacaron unos naturales de exquisito trazo, ahora figura relajada y, por fin, el acostumbrado aspaviento para entrar a matar. Citó el torero de lejos, muy de lejos, sin conseguir que el toro se fijara en él; y cambio de terrenos para la misma operación. Seguían sin encontrarse el animal y el hombre, cuando éste se decidió ya a ir por él. Andando, o mejor, andandito, hasta llegar a la distancia apropiada para el cite. Y al encuentro, zas, espadazo corto y delantero; suficiente para la oreja.
Bonitos lances, queda dicho, al quinto, que acudió con violencia a la muleta por el lado derecho, no obstante, más templado al natural después de someterle; y por ahí se recreó Ferrera nuevamente en faena a más. Labor bella y emotiva a la que intentó de nuevo poner la estrambótica pero hermosa guinda de la estocada en cite de muy lejos. Y vaya si lo consiguió, ahora con la emoción añadida de que se le vino el toro galopando, y el encuentro no pudo ser más impresionante al dejar la espada en todo lo alto. Hubo oreja por absoluta unanimidad, y con fuerte petición de la segunda.
Llamativo, raro, extravagante, singular y proverbial torero Ferrera. Torero al fin y al cabo.
Fotos: Alfredo Arévalo
ROMÁN, TODO CORAZÓN
Con el segundo, nada de relieve en el capote de Román; pasó el toro por el caballo de puro compromiso. Un buen par de Fernando Sánchez. Brindis al público, señal de que había visto posibilidades de faena, cosa que después no fue así. Pues tras una buena tanda a derechas, en las siguientes no quiso seguir el astado más allá de dos muletazos. Se metía por debajo, se cruzaba y se revolvía. Una prenda. Inédito el pitón izquierdo. Román estuvo entre valiente y habilidoso. Salió indemne, y ese fue su triunfo. Hubo vuelta al ruedo después de una petición minoritaria.
En el cuarto fue la guerra. Por la condición del toro y por los arrestos del torero. Estuvo «cogido» en todo momento Román, y de hecho salió por los aires en dos ocasiones durante el trasteo. No se aminaló, y la oreja final fue consecuencia de ese valor, verdad, disposición y entrega.
Nuevo brindis al público de Román en el sexto. Toro con temple, fijeza y humillación. Naturales largos y con repetición. Y derechazos de igual guisa. Gran toro. Por la derecha, abrochada la serie con un cambio por delante muy lento, con regusto. Toreo de calidad. Doblones y trincheras. Y la estocada y el descabello. Oreja, y a la Puerta Grande.
Qué gran corrida en mano a mano. Como pocas se suelen ver en Madrid. Hay que aprovechar para publicitarla en favor de los valores del toreo.
Fotos: Alfredo Arévalo
Antonio Ferrera: pinchazo y estocada (silencio); estocada corta delantera al encuentro (oreja tras aviso); y gran estocada (oreja con petición de la segunda).
Román: estocada trasera (petición insuficiente y vuelta con algunos pitos al iniciarla); estocada casi entera (oreja); y estocada y descabello (oreja tras aviso).
Los dos salieron a hombros por la Puerta Grande, aupados por una muchedumbre en la que habían muchos, muchísimos jóvenes y hasta niños que les aclamaban con desbordado entusiasmo.
En cuadrillas, Iván García se desmonteró tras banderillear al primero. E hizo lo propio Ángel Otero en el quinto. También Fernando Sánchez puso un buen par al segundo.
La plaza registró lleno de «no hay billetes» en tarde agradable.
