San Sebastián de los Reyes – 1ª de Feria

PASO AL DISTINGUIDO Y EXCEPCIONAL REJONEO DE SEBASTIÁN FERNÁNDEZ

Por Juan Miguel Núñez Batlles

Seguro que no es ninguna casualidad la cumbre de rejoneo que se ha vivido este viernes, protagonizada por Sebastián Fernández, cuatro orejas y fuerte petición de rabo, en la plaza de toros de San Sebastián de los Reyes, en el primer festejo de su Feria en honor al Cristo de los Remedios.

No lo es, al contrario, resulta que por tantos y tan brillantes aciertos como se han dado en sus dos faenas, ya hay que considerar al granadino Sebastián Fernández como el rejoneador esperado. Naturalmente con permiso de Diego Ventura, que sigue siendo indiscutible número uno, ahora es Sebastián Fernández quien puede liderar el relevo tan necesario en el escalafón. Basta ya de los mismos, y alguna misma, de siempre, mucho tiempo sin aportar nada, simples comparsas para abrir cartel, unas veces al ya retirado Hermoso de Mendoza, y ahora al mencionado Ventura.

PASO A LOS NUEVOS

Paso de una vez a los nombres nuevos que están llamados a hacer el cambio.

La pasada semana se había preparado en Madrid una encerrona contra los de abajo, anunciando seis toros de lo más brusco, manso y violento (la ganadería portuguesa de Passanha) para estrellar las ilusiones del más experimentado y competente torero a caballo. Y por donde, la pérfida y malvada criba, dejó cuatro nombres de los seis anunciados como serios aspirantes a carteles de mayor complacencia; por ejemplo y sin ir más lejos, la Feria de San Isidro. Hay que recordar: los españoles Iván Magro y Adrián Venegas, y los portugueses Ana Rita y Paco Velasquez.

No cabe mayor ímpetu y afición que los testimonios de los cuatro en el ruedo esa noche -fue corrida nocturna- frente a la insensible e inservible condición de «los passanhas».

DESBORDADO ENTUSIASMO POR SEBASTIÁN FERNÁNDEZ

Así, aunque cueste asimilarlo, el rejoneo toma también importancia. Y desde luego con felices apariciones como la de Sebastián Fernández, esta vez en la plaza de San Sebastián de los Reyes.

Desbordado entusiasmo en los tendidos por las evoluciones de Sebastián Fernández. Desde que se fue a chiqueros para recibir a su primero, segundo de la tarde, a punta de garrocha, aguardando y aguantando el galope de energía y velocidad que traía el astado, finalmente encelado y hasta dominado en el centro del ruedo. Valor, destreza y maestría.

Dos rejones de castigo, clavando en limpios y templados embroques. Antes del cambio de tercio, el caballo a dos pistas, galopando de costado a milímetros del toro. Y entre la segunda y tercera banderilla, ooooohhh! crece el arrebato con el caballo ahora en actitud desafiante, atacando por la cara, y todavía más cerca. Las manos delanteras del equino en una línea, mientras las patas traseras van desplazándose por otra en diagonal. Cuánta emoción, y belleza. El rejoneo en una expresión todavía más vanguardista. Los «hierros», todos arriba y reunidos. Se sucedían las suertes sin una pasada en falso ni tiempos vacíos. En el cierre, carrusel de cuatro cortas, sin salirse de la cara del toro. Una locura, la perfección, el ímpetu y la fogosidad en cada ejecución. Por fin, el rejón de hoja de peral, que aún cayendo algo desprendido, resultó fulminante. El toro patas arriba y las dos primeras orejas.

Fotos: Guillermo Abanades Marín

EL BRINDIS A ANDRÉS CABALLERO

En el quinto habría más. Cómo no. Inagotable el repertorio y las ansias de mostrarlo. Sebastián Fernández brindó esta vez a un personaje cuya actividad viene siendo clave en el desarrollo del rejoneo. Precisamente el actual apoderado de Diego Ventura, el matador de toros Andrés Caballero, distinguido hijo de la localidad, donde es muy apreciado por los continuos y generosos favores que suele dedicarle.

Otra actuación de altura, sin duda con ánimo de hacer de la dedicatoria un reto. Fernández practicó de nuevo el más hermoso y rotundo rejoneo.

Esta vez un sólo rejón de castigo en función de las medidas fuerzas del animal. Y efectivamente, a partir de ahí toro crecido. Oportunidad para estirarse el hombre en alardes de valor en banderillas. Reuniones muy ajustadas, indefendiblementeen el estribo. Y la espectacularidad de los adornos, ahora cabriolas y violines, dejando llegar mucho al astado. En el carrusel de cuatro cortas una se quedó en el aire.

Fotos: Guillermo Abanades Marín

UN «PALCO» RESPONSABLE

Y eso fue lo que determinantemente «el palco» valoró en contra para no otorgarle el rabo después del rejonazo final que tiraría al toro patas arriba. Muy bien aquí el presidente, con muy buen criterio, no dejándose llevar por el frenesí del tendido. Que la responsabilidad hay que asumirla y ejercerla con tanta afición como seriedad, equilibrio y moderación. Así se prestigia una plaza. Enhorabuena, presidente.

Y antes de cerrar el amplio capítulo de elogios y reconocimientos a Sebastián Fernández, advertir que, como buena figura aunque todavía en ciernes, se viene apoyando en una excelente cuadra. Caballos muy toreros con nombres que empiezan a sonar y muy bien en la afición. Tres «estrellas» del segundo tercio: «Junco», «California» y «Pan de Oro».

Lo tiene todo este Sebastián Fernández.

ARREAN TAMBIÉN LOS PORTUGUESES

Y ahora los portugueses, Rui Fernandes y su sobrino Duarte Fernandes, que cumplieron actuaciones más que dignas. Hay que valorar el esfuerzo y la inspiración de ambos en la tarde del enardecimiento de Sebastián Fernández. De hecho, Duarte aparece también en la foto de la salida a hombros acompañando al gran nombre de la tarde.

Rui practicó un toreo elegante y más sobrio de lo que se lleva. No obstante, se valoró mucho su estilo «sin ruidos». Algo muy logrado, que la afición valoró mucho, fue un ajustadísimo par a dos manos en el cuarto.

Pudo haber estado Rui también en la Puerta Grande si no llega a fallar al matar a ese cuarto de la tarde.

Duarte, un punto más fogoso. Hubo de todo en sus dos faenas. Llegó a ser descabalgado en el tercero, en el que tuvo pasadas en falso y algún que otro tropiezo. Y la concesión de la oreja en el sexto vino forzada más por las voces que por los pañuelos.

Fotos: Guillermo Abanades Marín

FICHA DEL FESTEJO.- 
Toros de «La Castilleja», bien presentados y convenientemente «arreglados» como autoriza el reglamento para este tipo de festejos. Corrida noble y con movilidad, acudiendo a todos los terrenos.

 

Rui Fernandes: pinchazo y rejón (oreja); y tres pinchazos, echándose el toro por su cuenta (silencio).

Sebastián Fernández: rejón desprendido (dos orejas); y rejón sin puntilla (dos orejas y fuerte petición de rabo).

Duarte Fernandes: rejón (oreja); y rejón sin quebrar, y pie a tierra dos descabellos (oreja).

La plaza registró media entrada en tarde excelente.