Las Ventas – Festejo 46 de la Temporada (Corrida de Rejones, Nocturna)
CUATRO REJONEADORES, CUATRO, LLAMAN A LA FERIA DE SAN ISIDRO
Por Juan Miguel Núñez Batlles
No se entiende la desatención de algunas empresas, en este caso la que gestiona la plaza de Las Ventas, Plaza 1, con el rejoneo, «bello arte del toreo a caballo», como anuncian cuando les interesa promocionar determinado cartel de cara a la taquilla. ¿Sólo es bello y es arte cuando están las figuras, algunas de las cuales bajo su tutela? Habrá que advertir, no obstante, que en el rejoneo actual hay un figurón indiscutible, el que más interesa, que llena las plazas y contenta indefectiblemente a los públicos, ya sea anunciándose en solitario, con dos toreros de a pie o en terna con otros de la especialidad -dos nombres cualquiera, hay que precisar; y ojo, que lo de cualquiera no está escrito con desdén-, y no hace falta decir más, porque todo el mundo sabe que es Diego Ventura.OBSTÁCULOS AL REJONEO
Pero si es difícil abrirse paso como torero de capote, muleta y espada, tanto o más hay que considerar los obstáculos que encuentran los rejoneadores, toreros a caballo, para que se les reconozca, sobre todo en sus comienzos. No se dan las necesarias oportunidades; y las que se ofrecen como tal no siempre son así. Sin ir más lejos, la corrida de rejones nocturna de este jueves en la monumental madrileña de Las Ventas, escenario donde confluyen todos los sueños toreros. Corrida que viene siendo costumbre celebrar en plena canícula, y se presenta como «oportunidad» para los de la segunda o tercera fila en el escalafón de rejoneadores. Pues nada de oportunidad. Al contrario. Por la elección del ganado a lidiar, habría que calificarla «de la inviabilidad». Una despiadada criba para quitarse de encima de una tacada a los seis rejoneadores actuantes, tres españoles y tres portugueses. Pero, por donde y pese a las dificultades del ganado, una corrida mostrenca y violenta del hierro luso de Passanha, hubo cuatro artistas que, sin cortar orejas unas veces por el fallo con el rejón final y otras por la sinrazón presidencial, sin embargo, convencieron más que de sobra a la parroquia con actuaciones que debieron valorarse más allá de las fuertes ovaciones o vueltas al ruedo.CORRIDA IMPOSIBLE
Ahí estuvieron y lucieron con una corrida en la frontera de lo imposible -si acaso con alguna salvedad en los toros tercero y quinto- cuatro nombres a los que hay que tener muy en cuenta de cara al futuro. Por orden de aparición en el ruedo: Iván Magro, Ana Rita, Paco Velasquez y Adrián Venegas, hay que volver a verlos, si es posible, se hace absolutamente necesario con ganado de más garantía. Cuatro rejoneadores que han llamado con fuerza a la puerta de la próxima Feria de San Isidro. A ver cómo se porta la empresa con ellos.DIGNAS ACTUACIONES
Muy digna la confirmación de Parreirita, que hizo un toreo sin artificio, buscando siempre la pureza. Y suficiente Sergio Domínguez, bien con un toro distraído, sumamente deslucido. Su caballo «Litri» salió cogido en un comprometido embroque en un par de banderillas a dos manos. Iván Magro lució un estilo espectacular, alegre y llamativo con uno de los dos toros menos malo.
Fotos: Guillermo Abanades Marín
LA CATEGORÍA DE ANA RITA
Y Ana Rita, punto y aparte, firmó con diferencia lo mejor de la función. Rejoneadora de mucha categoría, por lo que hizo y al toro que se lo hizo, un animal de 621 quilos, manso, que apretaba para los adentros y poniéndose por delante. La raza de la portuguesa pudo con todo en faena de mucho mérito, de menos a más, a mucho más. Los cites de frente y reuniéndose al estribo; certera al clavar, siempre arriba. Ni una sola pasada en falso y todos los palos muy reunidos, desde el primer rejón de castigo, pasando por las banderillas, violines y rosas. Aquello fue un clamor, hasta que llegó la suerte suprema. Imposible el toro para la muerte. Tras atacar dos veces con el rejón de hoja de peral, se vió obligada a echar pie a tierra para descabellar. Y con el toro pegando oleadas aquello se volvió un quinario. Una pena. Pero la gran ovación final resume un triunfal actuación.
Fotos: Guillermo Abanades Marín
VELASQUEZ Y VENEGAS, AGRADABLES SORPRESAS
Paco Velasquez, que entró a última hora en sustitución de Moura Caetano, fue también una agradable sorpresa, triunfador moral asimismo del festejo. Brindó su faena al maestro Joao Moura, y bien que honró la dedicatoria. Una actuación en la línea del más puro clasicismo, salpicada de notables «ruidos», muy a modo en los galopes de entrada y salida de las suertes. Colosal en banderillas. Fue una lástima que no matara hasta el segundo envite. Pero la vuelta al ruedo final, después de que el usía le denegara la oreja pese a la insistente petición, tuvo sabor a triunfo grande.
Y el joven extremeño Adrián Venegas, otro que sufrió el descalabro de un caballo herido al ser derribado por el toro, cuajó, no obstante, también una de las faenas más brillantes y emotivas del festejo. Tuvo un toro descomunal, que pegaba arreones y se venía cruzado. Y así y todo, pese a haber sido descabalgado en uno de los violentos hostigamientos del bruto astado, tiró siempre para adelante. Firmeza y resolución para atacar, clavar y alejarse con torería. El fallo al matar le privó del trofeo.
Fotos: Guillermo Abanades Marín
FICHA DEL FESTEJO.-
El portugués Parreirita, que confirmaba alternativa: pinchazo y rejón sin quebrar (silencio tras aviso).
Sergio Domínguez: pinchazo, rejón sin quebrar y tres descabellos (silencio tras aviso).
Iván Magro: rejón, tardando mucho el toro en doblar (vuelta tras petición de oreja).
La portuguesa Ana Rita: pinchazo, rejón y tres descabellos pie a tierra (gran ovación tras dos avisos).
El portugués Paco Velasquez: dos rejones (aclamada vuelta tras fuerte petición y abucheo al «palco» por denegar el trofeo).
Adrián Venegas: rejón, pinchazo y nuevo rejón (ovación tras aviso).
La plaza registró un cuarto de entrada, en noche de agradable temperatura y con un ligero sirimiri, que, no obstante, no llegó a calar, tras el arrastre del segundo.
