En el ambiente del muy taurino «puente de la Virgen», de Calatayud a Calamocha

LOS TRIUNFOS DEL NOVILLERO MARIO VILAU, LOS MATADORES SÁNCHEZ VARA Y DIEGO GARCÍA, Y LA DIVISA DE CEBADA GAGO

Por Juan Miguel Núñez Batlles

Puede parecer atrevido pararse a contar y elogiar festejos en plazas menores en «el puente» de la Virgen de agosto, cuando toda, o casi toda, la atención de la actualidad taurina está centrada estos días en festejos y ferias de alto copete. Madrid por delante de todas, naturalmente, con la tradicional corrida por la festividad de la Virgen de la Paloma. ¡Qué importante es Madrid, lo que ocurre en su monumental plaza de Las Ventas, para el toreo! Por eso se hace tan duro, tan difícil triunfar ahí. El toro de Madrid, la afición de Madrid… No hace falta advertir más datos. Y estos días, celebraciones también en honor de la Asunción de María, a lo largo y ancho de la llamada «piel de toro», como se conoce a la singular y amada España.

PROCESIÓN, MISA Y TOROS

Nuestro país, cuya identidad, cultura y diversidad se refleja en sentimientos literarios, religiosos, festivos y hasta patrióticos, en los que asimismo anidan los valores del toreo. Procesión, Misa y Toros, ha sido una hermosa trilogía estos días prácticamente en toda España; también en el sur de Francia y Portugal. Y es que no hay feria, y no se diga fiesta, sin oficios religiosos y sus correspondientes festejos taurinos. Importantes ciclos de toros en Gijón, San Sebastián, Málaga, Dax, Béziers y cientos de poblaciones. Algunos, hay que reconocer, a la baja; mientras en gran cantidad de pueblos grandes y pequeños, aldeas incluso, crece el interés por la tauromaquia. También en muchos de ellos se dan notables singularidades que aportan especial animación y colorido a las celebraciones. Y en este capítulo cuentan significativamente las peñas. Hay quien no está muy de acuerdo con el jolgorio de las peñas en los toros, pero sin ellas, qué duda cabe, en estos escenarios sería muy difícil mantener tanto interés por lo taurino.

CALATAYUD Y CALAMOCHA, SUGESTIVOS ESCENARIOS

Viene esto a cuento de la notable y muy reconfortante experiencia que he vivido este «puente» de la Virgen en las plazas aragonesas de Calatayud (Zaragoza) y Calamocha (Teruel); sugerentes y sugestivos escenarios en los que la expresión de la corrida, por su mismo montaje y desarrollo, tiene notables y muy atractivas particularidades. Esta vez también y sobre todo por los méritos de los actores que tomaron parte y triunfaron en el ruedo a lo grande.

QUÉ PLAZA MÁS BONITA LA DE CALATAYUD

Primera parada en Calatayud. Ambientazo de toros en la histórica ciudad -casi diez siglos de existencia- a orillas del río Jalón. Y obligada exclamación: qué bonita plaza de toros tiene Calatayud. Una edificación de geometría exterior octogonal, que data de 1.877 y cuyo estilo arquitectónico es de influencia mudéjar. Bautizada como «La Margarita» porque fue construida, en 1.877, en un paraje conocido con ese nombre.

VILAU Y CEBADA, GRAN ACONTECIMIENTO

La novillada que se lidiaría por la tarde, de Cebada Gago, se anunciaba como un acontecimiento por el prestigio de la divisa, y también porque en el cartel figuraba el nombre de Mario Vilau, el novillero catalán que en los últimos meses, desde su paso por Madrid, se ha convertido en la gran esperanza blanca del toreo.

Tal fue «lo» de Vilau (oreja y oreja con fuerte petición de la segunda), importante suceso con honores de una Puerta Grande más en su todavía corta pero exitosa y más que prometedora carrera.

Vilau estuvo en todo, acertadísimo y con suma torería, la técnica apropiada y un garbo natural. En los dos de su lote desplegó una completísima tauromaquia sobre los pilares del valor y el talento. En ambos, de rodillas frente a toriles en los recibos y de igual guisa en las aperturas con la muleta. Su toreo exquisitamente limpio, muy templado y ajustadísimo.

El «palco» le negó la segunda oreja del sexto, novillo para el que también debió sacar el pañuelo azul de la vuelta al ruedo que reclamaba la plaza entera. Pues menudo fue igualmente ese «cebadagago», por cuajo y extraordinario son, clase y bravura. Conjunto de nota alta por presentación y juego. Los seis novillos, empujando en el caballo y embistiendo con fijeza; ni una mirada a las tablas, con mucho motor y duración. La bravura en su mejor expresión. Así todo el conjunto, a la altura de la advertencia que hacían los carteles. Nueva cumbre de Cebada Gago.

A la falta anotada del presidente hay que añadir que asimismo le birló un trofeo en el cuarto a Borja Escudero, cuyo toreo fue notable con el capote y de buena envergadura con la muleta al natural.

El segundo espada, Luis Pasero, estuvo lo que se dice voluntarioso, pero sin «despeinarse», o lo que es lo mismo, insuficiente.

Y para rematar la tarde de la novillada, una última reflexión: inaceptables fallos de un presidente desplazado desde la capital con un cúmulo de «despistes» que menoscaban «la Fiesta», incordiando a actores y espectadores. ¿Acaso no habría en Calatayud un buen aficionado para presidir los festejos taurinos con honestidad y razón? Que ya está bien de tanto policía frustrando la lógica del espectáculo y del toreo mismo.

Fotos: Guillermo Abanades Marín

EN CALAMOCHA, OTRA JORNADA FELIZ DE TOROS Y TOREROS

A unos cien kilómetros de Calatayud, otro abigarrado escenario, menor en extensión y número de habitantes que aquel, no obstante, donde lo taurino es asimismo irrenunciable y bendita tradición. Una hora en coche para encontrarnos con un deslumbrante y monumental cartel que anuncia:
«¡Cebada Gago, por primera vez en Calamocha!»
Ahí es nada la publicidad de la corrida, potenciando entre signos de admiración los toros de la cotizada divisa verde y encarnada.
Otra vez Cebada Gago: la emoción intensa por el toro. No hay mejor interpretación.

Y con los toros de Cebada, dos toreros valientes y muy capaces. Un mano a mano de categoría por la disposición y suficiencia que se les exige a los dos diestros que se las verían con «los cebadas».

El veterano Sánchez Vara, curtido en mil batallas como la que se trata, lógicamente con conocimientos y recursos para sacar la apuesta adelante.
El jovencísimo Diego García, a quien le respaldaba la afición hecha ambición sin límite, el deseo de crecer a toda costa también en retos de tanto compromiso.

Fue una tarde completísima, tanto por la calidad del encierro de Cebada, con un toro de vuelta al ruedo -el tercero, «Bribón», negro mulato, número 47- al que el mismo Sánchez Vara salió a aplaudirle en el arrastre.
Arrojo y destreza de ambos toreros en vistosos tercios de banderillas, al alimón en sus respectivos primeros toros e individualmente en los otros dos.

Sánchez Vara (una oreja y dos orejas), todo corazón y entrega a lo largo de la tarde. Su toreo tiene un tono explosivo que le hace conectar fácilmente con el tendido. Al toro «Bribón», un bravo con mucha clase, lo entendió a la perfección, aplicándole la distancia justa y acoplándose al buen ritmo del animal. El toreo recio y muy sincero de Sánchez Vara tiene largo camino por delante.

Y muy grata sorpresa la de Diego Garcîa, torero de estilizada figura y exquisitas formas. Elegancia y solemnidad en el capote. Y mando y mucha seguridad en la muleta, haciendo todo en curva. Quietud y verticalidad definen su estilo. Y como virtud inapelable, la estocada. En sus dos toros, un cañón con la espada.

Es Diego García torero con mucha y segura proyección, que tarde o temprano despertará la atención del «sistema», el monopolio de empresarios y apoderados (algunos también ganaderos) que estos días de tantos festejos con motivo de «la Virgen» han estado de devaneos por plazas y ferias más o menos consolidadas en el calendario taurino. Y habría que recalcar lo del más o menos, porque como apuntaba al principio, algunas ya no son lo que fueron por culpa de tanto sota, caballo y rey que tanto se repite en ellas. Todo se sigue haciendo al conjuro de los mismos nombres, figuras y ya no tanto de hace diez, quince o muchos años.
No son capaces de plantearse el futuro, cuando hay que tenerlo bien previsto y preparado antes de que llegue.
En la lista de espera para el relevo, nombres excelentemente posicionados, Diego García sin ir más lejos.
Ojalá que después no sea tarde.