Las Ventas – Festejo n° 40 de la Temporada (Novillada)
NOVILLOS QUE MERECIERON MÁS
Por Juan Miguel Núñez Batlles
La novillada nocturna de este jueves en Madrid, con poco ambiente por la escasa asistencia de público a los tendidos al coincidir en fecha y hora con el partido de fútbol de España en el Campeonato Mundial, no obstante, tuvo como bueno el notable juego de los novillos de López Gibaja.
Una importante novillada que en otras condiciones, y desde luego en manos más expertas, hubiera destacado aún más. Y eso que tampoco faltaron ganas y disposición en la terna.
Aunque conviene precisar que al examen de Madrid, además del querer como poder, se debe venir con la técnica y el sentido de la oportunidad como fundamentos inexcusables. Aquí no vale imponer criterios personales, ni menos aún probar a lo que salga.
Y viene esto a cuento del planteamiento y desarrollo que tuvo la tarde según los actuantes.
LOS QUITES, ALGO MUY BUENO
Pese a estas advertencias, hay que elogiar la disposición de dos de los espadas actuantes, por ejemplo y muy evidente, en los quites a los que salieron, en cuatro de los seis novillos.
Torrijos fue por chicuelinas en el primero y por delantales en el cuarto. Y Jairo López se arrancó por zapopinas en el segundo y mezclando vistosos y variados lances en el quinto.
Curiosamente ninguno lo hizo en su toro, sino en el del compañero y en el turno que le correspondía.
El caso es que los cuatro quites fueron algo muy bueno, muy apropiados.
Fotos: Guillermo Abanades Marín
GONZÁLEZ, A MITAD DE CAMINO
Bravo, dócil y con movilidad el primero de la tarde, al que Cristian González toreó por momentos con suficiencia y cierto gusto, no obstante, sin llegar a las cotas que apuntaba el buen astado.
Fue faena con altibajos, en la que también influyó en contra el viento.
Aplaudido el arrastre y silencio para el torero.
El cuarto manseó en varas, y esa fue la condición que tuvo también en la muleta.
Paradote y de corto recorrido, le tropezó mucho el engaño, y el toreo resultó imposible.
Faena a menos como el mismo novillo.
Fotos: Guillermo Abanades Marín
TORRIJOS, DIGNO CON EL PEOR LOTE
Juan Alberto Torrijos, con el lote menos apto, estuvo lo que se dice digno, eufemismo que esconde otras carencias.
Se dejó tropezar mucho los engaños por el segundo, lo que se tradujo en un contínuo y molesto cabeceo del astado, que sacó asperezas y genio, y que terminaría «rajado».
¿Quizás con mando y dominio del joven espada hubiera sido otra cosa?
En el quinto, un novillo paradito y de viajes cortos, aguantó Torrijos parones de evidente dificultad.
Aquí sí fue imposible el lucimiento.
Fotos: Guillermo Abanades Marín
EL DEBUTANTE MEXICANO JAIRO SIEMPRE QUISO
El debutante mexicano Jairo López dejó buena tarjeta de presentación en un quite, ya apuntado, por zapopinas en su turno al segundo.
Aquí el remate de la media verónica, algo colosal.
Y ya en su primero, el tercero, destacó sobremanera en el toreo a derechas. Bueno, muy bueno ese pitón del novillo de López Gibaja.
La faena del manito fue de mucho compromiso, desde la apertura de rodillas y ya en la vertical la buena apostura que tuvo, con el mando y la ligazón como principales ingredientes.
Hubo pases realmente buenos. Y de no haber sido por el freno de la espada aquello pudo cuajar en un más que posible trofeo.
Salió también el azteca a hacer su quite en el quinto, queda dicho, ahora por gaoneras.
Y ya en el sexto se fue a toriles para una larga de rodillas que resolvió finalmente cuerpo a tierra, como otro intento en el tercio junto a tablas.
Evidentes las ganas de Jairo López, como también fue más que manifiesta la colaboración del astado, noble y con clase.
Lances de arrebato y muchos pases con la muleta, algunos de muy buen corte. Para ser justos, a la altura del buen novillo.
Lástima lo mal que estuvo con los aceros.
Y punto y aparte para el equivocado guión que trajo.
Pues hay que desterrar esa fea costumbre de dejar que el animal se muera por su cuenta, creyendo que está todo hecho por haber entrado la espada.
Pues no, pasa el tiempo y no cae, y la escena es de lo más execrable.
La muerte en una larga y penosa agonía, mientras suenan palmas de tango que apremian al torero a poner fin con el descabello.
Pero es su propia inseguridad lo que le frena.
Suena el aviso, dobla por fin el astado, y entra en acción el puntillero con sus lamentables, sucesivos e ineficaces fallos que vuelven a poner al novillo en pie.
Qué horror. Aquellos estertores duraron una eternidad.
Y el premio final, lógico, la indiferencia.
Y otra cosa a aprender: en un debut, por cortesía, el primer brindis, al público.
Jairo López debió guardarse los compromisos para otras ocasiones.
Ya veremos cuando vuelve a Madrid y tiene oportunidad de cumplir con su público.
Fotos: Guillermo Abanades Marín
Cristián González: pinchazo y estocada (silencio); y pinchazo, media y ocho descabellos (silencio tras aviso).
Juan Alberto Torrijos: estocada corta caída y nueva estocada (silencio tras aviso); y tres pinchazos y cuatro descabellos (silencio).
El mexicano Jairo López, nuevo en esta plaza: dos pinchazos, estocada corta y dos descabellos (silencio tras aviso); y pinchazo y estocada además de una larga e innecesaria agonía del astado (silencio tras aviso).
En cuadrillas: Javier Perea saludó tras banderillear al cuarto.
La plaza registró menos de un cuarto de entrada, la peor asistencia de público en lo que va de temporada, sin duda por la coincidencia horaria con el partido de fútbol que jugó España en el campeonato mundial. También la tarde-noche de calor retrajo mucho público. Sopló además viento que a ratos molestó en el ruedo.
