Toledo – Corrida del Corpus

ÁLVARO LORENZO LE GANA LA PARTIDA A MORANTE Y MANZANARES

Por Guillermo Abanades Marín

Un torero aún joven y promesa en su día, que estaba siendo olvidado por las empresas, Álvaro Lorenzo, se ha reivindicado este domingo en su tierra, Toledo, en la Corrida del Corpus, con un triunfo muy convincente, de dos orejas y la correspondiente Puerta Grande al lado de dos figuras de la zona alta del escalafón.

Dos faenas pletóricas de arte, empuje y determinación, son las que han devuelto la esperanza este domingo a Álvaro Lorenzo, cuyo balance triunfal de dos orejas en un toro pudo ser aún mayor, exactamente el doble, de no haberse atascado con el descabello en el otro toro.

UNA PRIMERA FAENA DE GRAN NIVEL

Lorenzo toreó al tercero a media altura, evitando forzar a un toro muy justito de todo aunque lo suficiente para aguantar un vistoso y recio quite del toledano. Con la muleta estuvo muy firme y resolutivo en una faena variada y exquisita, limpia, templada y muy ligada.

El ambiente alcanzó niveles de verdadero clamor en los tendidos. La obra del torero conectó plenamente con los aficionados, que premiaron su entrega y concepto del toreo.

Una gran estocada puso el broche a la faena y permitió la concesión de las dos orejas, reflejo del rotundo triunfo cosechado en este primer compromiso.

EL DESCABELLO LE PRIVÓ DE UN TRIUNFO MAYOR

Y muy dispuesto y entregado de nuevo en el último de la tarde, superando si cabe la obra anterior. Hondura y bella compostura en lo fundamental, con un final muy a modo por bernadinas.

Tras la estocada, todo hacía presagiar la concesión de otro doble trofeo, que habría redondeado una tarde histórica para el diestro toledano.

Sin embargo, se precipitó con el descabello y terminó echándolo todo por la borda, perdiendo así un premio mayor que parecía asegurado tras una actuación de enorme mérito y profundidad.

Fotos: Guillermo Abanades Marín

MORANTE, BREVE

El blando primero no dio para mucho, obligando a Morante a un trasteo breve y precavido. Algo parecido en el cuarto, en el que lo más sobresaliente lo hizo con el capote, unos faroles de pie que entusiasmaron. Pero hasta ahí, porque quiso con la muleta y todo fue inútil por culpa del «zalduendo», deslucido en extremo.

Fotos: Guillermo Abanades Marín

MANZANARES, SIN PASAR DE LAS APARIENCIAS

Manzanares anduvo toda la tarde en un quiero y no puedo, sin pasar de las apariencias. En su blando y nada codicioso primero, en labores de enfermero. Tampoco en el quinto llegó a nada otra vez por la pobre condición del astado, que a nada se prestó.

Fotos: Guillermo Abanades Marín

FICHA DEL FESTEJO.-

Toros de Zalduendo, de escasa presencia y poco juego. Los menos malos, tercero y sexto.

Morante de la Puebla: silencio y ovación.

José María Manzanares: ovación y silencio tras dos avisos.

Álvaro Lorenzo: dos orejas y ovación tras un aviso.

La plaza se llenó en tarde de calor.