Las Ventas – 8° Festejo de la Temporada (Corrida de Toros Goyesca por el Día de la Comunidad de Madrid)

EL MEJOR CID, PERO OTRA VEZ CON LA PEOR ESPADA

Por Juan Miguel Núñez Batlles

El Cid de siempre. Poderoso y artista, resuelto y muy capaz. Con la magia de su prodigiosa mano izquierda en la muleta, y antes también en un majestuoso toreo a la verónica. El de Salteras ha vuelto a dar un toque de atención en Las Ventas de Madrid. Y tanto que habría que proclamar una vez más su resurrección. Aunque la maldita espada que siempre ha sido su talón de aquiles le ha fallado por enésima vez. No obstante, ahí quedó, el encanto de su estilo y la clase que le distingue, ese personalísimo toreo que sobrecoge y hace temblar las retinas. Inconmensurable Cid pese a todo.
El Cid

Foto: Iván Abanades Medina

En la tarde hubo asimismo un buen pasaje de toreo por la derecha de Javier Cortés, que finamente también falló a espadas.

Javier Cortés

Foto: Iván Abanades Medina

Toro a medio gas el primero, sin emplearse a fondo en ninguno de los tres tercios. Uceda lo pasó por los dos pitones sin mayor compromiso de faena.

Peor en el cuarto. Toro nada claro que pondría en apuros a «la infantería» haciéndole pasar en falso cuando no en huida despavorida. Más calmado en la muleta, sin embargo, sin terminar de pasar.

Roncos olés, que es como decir gozosa aprobación del tendido al saludo capotero de El Cid al segundo, primero de su lote, por lentas y enjundiosas verónicas con oportuno doble remate de dos medias de mucha categoría. Hubo entonado quite de Javier Cortés en su turno. Buenos pares de banderillas a cargo de Rafael González. Indeciso el toro en los primeros compases de faena, «»acostándose» por el pitón derecho, pronto cambió el panorama, ahora a favor, mejoradas y conducidas las embestidas por la portentosa mano izquierda del sevillano. Cuatro tandas de naturales de categoría, por temple, largura y hondura, versión El Cid de los mejores tiempos. Pero como en aquella época, la espada se le volvió a negar. Un rosario de pinchazos cuando tenía la oreja más que asegurada dieron paso al desconsuelo de dos avisos. Pese a todo, gran y unánime ovación.
El quinto no parecía de buena condición por su desordenado comportamiento en los dos primeros tercios, no obstante, El Cid lo brindó a la concurrencia, por algo bueno que podría adivinarle, y desde luego por su compromiso con el triunfo. Pero nada se resolvió finalmente al imponerse el desabrido estilo del astado.

Cortés brilló en su primero en dos series a derechas, no obstante, cambió el panorama al coger la zurda. El bravo se quedaba cortito y protestando. Insistió por la derecha para enjaretar algún pase aislado de buen corte, mas sin terminar de hacerse con la situación.
Muy buen pitón derecho el del sexto. Y toreo relajado de Cortés. Nota alta en los remates por bajo para poner ambiente de triunfo. Pero el desastre de la espada lo truncó todo.

Uceda Leal
Uceda Leal
El Cid

Fotos: Iván Abanades Medina

FICHA DEL FESTEJO

Toros de «El Pilar», bien presentados y de poco juego salvo segundo y sexto, estos dos con un sólo pitón bueno.

Uceda Leal: estocada (silencio); y pinchazo, media delantera y perpendicular, y cuatro descabellos (silencio).

El Cid: cinco pinchazos y dos avisos (gran ovación); y media estocada (silencio).

Javier Cortés: estocada baja y trasera (silencio); y estocada que «hace guardia», pinchazo, otra estocada que asoma y estocada final (aviso y ovación en la despedida).

En cuadrillas, Rafael González saludó tras parear al segundo. También Iván García puso un primer par soberbio en el tercero, aunque ya en el siguiente se le cayó un «palo». Y Pedro Gallego, en el sexto, se desmonteró por dos arriesgados pares.

Sonó el himno de España al final del paseíllo.
La plaza se llenó sin apreturas en tarde que amenazaba lluvia, finalmente sin más agua que un ligero sirimiri en el primer toro.