Las Ventas – Festejo 43 de la Temporada (Novillada)
¡VAYA PETARDO GANADERO!
Por Juan Miguel Núñez Batlles
Como un desafío de titanes se adivinaba la novillada de este jueves en Las Ventas de Madrid, por la bien ganada fama que respaldaba a la terna actuante. Sin embargo, hubo que corregir a toda prisa las previsiones para dejar claro que fue un enfrentamiento sin munición.
Los novilleros El Mene, Nacho Torrejón y Mario Vilau eran los finalistas del certamen de la modalidad que se ha venido celebrando en la monumental madrileña durante los cuatro jueves precedentes. Se intuía, por tanto, un duelo entre colosos. Pero nada más lejos de la realidad.
Hay un dicho inspirado en lo taurino, y aplicado a muchas situaciones de penoso desenlace en la vida, que resulta perfecto para explicar lo ocurrido: «El hombre propone, Dios dispone y el toro lo descompone». Fue el fiel reflejo del guion de esta novillada.
La función comenzó con ambiente de San Isidro. Costaba encontrar aparcamiento en las inmediaciones de la plaza y la explanada frente al patio del desolladero era un hervidero de aficionados haciendo cábalas sobre lo que podía deparar la tarde.
Pero todo se vino abajo por la pésima condición del ganado. El título que encabeza esta crónica pretende ser lo más riguroso posible. Qué malos fueron los seis novillos de Guadaira. Sin las mínimas propiedades de bravura, los seis, dicho así de claro, acabaron echándose en algún momento de su lidia.
EL MENE CONTRA LO IMPOSIBLE
El primero fue un novillo bonito, bajo y recortado, además de serio y con hechuras de embestir. Sin embargo, le pudieron la escasa fuerza y la falta de raza, combinación que le hizo rodar por el suelo en un par de ocasiones. Lo poco que se movió fue sin clase alguna, convirtiéndose en el anuncio perfecto del desarrollo que tendría la tarde.
El Mene vio frustradas sus ilusiones sin llegar siquiera a poder esbozar un proyecto de faena.
El cuarto repitió prácticamente todos los defectos del primero. Además de carecer de fuerza, no humilló nunca y fue aprendiendo demasiado pronto lo que dejaba atrás en la muleta. Un novillo con guasa.
Pese a todo, el zaragozano intentó lo imposible. Hubo momentos en los que corrió la mano con mando y autoridad, incluso con cierta gracia. El final, por derechazos sin la ayuda, a pies juntos, muy quieto y jugando la cintura, mereció un reconocimiento mayor que el de las simples palmas.
Fotos: Guillermo Abanades Marín
NACHO TORREJÓN, DETALLES AL NATURAL
El segundo novillo resultó también inservible por su escaso empuje, sin rematar los viajes y con muy poco celo en la embestida. Nacho Torrejón no se dio por vencido pese a la nula aportación del utrero. El trasteo se prolongó incomprensiblemente para las escasas posibilidades que ofrecía el animal, que terminó igualmente echándose antes de entrar a matar.
Entre tanta insistencia del novillero quedaron algunos detalles aislados al natural, pasajes de buen gusto que, sin embargo, no encontraron continuidad ni pudieron alcanzar mayor relieve.
El quinto apuntó mejores condiciones en los primeros compases, aunque enseguida se vino abajo. También acabó echándose al ruedo después de un pinchazo y antes de la estocada definitiva, confirmando el desastroso comportamiento del envío ganadero.
Fotos: Guillermo Abanades Marín
LAS BUENAS FORMAS DE MARIO VILAU
Más toro que los anteriores, al menos por volumen, fue el tercero, al que Mario Vilau saludó frente a chiqueros con un lance pretendidamente de rodillas que finalmente tuvo que resolver de pie al saltar el animal por encima del novillero. En el caballo peleó quitándose el palo y después mostró muy poco celo para seguir los engaños.
Lo más destacado de la faena fueron las buenas formas del novillero catalán, de espigada figura y garbosa expresión. Poco pudo hacer ante un utrero que terminó también echándose al ruedo, reflejo de su mansedumbre, su escasa fuerza y su falta de raza.
Vilau, que previamente había realizado un quite por saltilleras al quinto, se encontró en último lugar con un novillo tan desaborido y falto de todo como el resto del encierro. Revoltoso y de embestidas desordenadas, acabó completamente apagado.
El «noi» se entregó al máximo y se obligó con el animal hasta el final, pero todo resultó estéril ante la nula condición del astado, poniendo el broche a una tarde arruinada por el desastroso juego de la novillada.
Fotos: Guillermo Abanades Marín
Novillos de Guadaira, desiguales de presencia y parejos en mansedumbre y falta de fuerzas. Novillada deslucida en extremo, imposible para hacer el toreo.
El Mene: pinchazo y estocada (silencio); y estocada trasera (palmas tras aviso).
Nacho Torrejón: pinchazo y estocada (silencio); y pinchazo y estocada (división de opiniones).
Mario Vilau: dos pinchazos y estocada (silencio); y pinchazo y estocada (ovación).
La plaza registró casi media entrada en tarde de vientecillo caliente.
CODA.- Al final, y en vista de las nulas opciones del ganado, el jurado acordó dejar vacante el nombre del triunfador del Certamen. Asimismo, se anunció que la empresa ofrecerá una novillada con los nombres de esta terna en la próxima Feria de Otoño. Bien dicho.
