Las Ventas – Festejo número 53 de la Temporada (1.º de la Feria de Otoño – Novillada)

CONFUSIÓN DE «EL MENE» Y BUENOS APUNTES DE NACHO TORREJÓN

Por Juan Miguel Núñez Batlles

El conformismo y la pasividad, la convicción de que todo llega en la vida aún sin el mínimo esfuerzo, es lo peor que le puede ocurrir a un novillero, sobre todo si antes se le han visto condiciones muy claras precisamente para escalar un puesto importante en la torería. Es lo que ha pasado este jueves en Las Ventas con «El Mene», que ha tirado por la borda ilusiones y esperanzas de la entendida y siempre exigente afición de Madrid, en la novillada inaugural de la Feria de Otoño. No obstante, terminaron perdonándole, o castigándole, según se mire, con la frialdad y el menosprecio del silencio. Porque «El Mene», que tantas y tan buenas expectativas viene cumpliendo de cara al futuro, por las excelentes condiciones mostradas otrora en esta misma plaza y otras también de mucha importancia, resulta que ahora ha pasado como una sombra, sin arriesgar ni un alamar, sin despeinarse, una frase que utilizan los profesionales a modo de sentencia cuando el torero no ha estado por la labor. Se adivinaba en «El Mene» un buen torero, quede claro, por esas maneras que ya ha mostrado otras veces, la cara de la felicidad y la ambición. Todo lo contrario que en esta ocasión, y con el agravante de haber tenido dos novillos con muchas posibilidades. A punto de tomar la alternativa, el día 17 de este octubre, en su Zaragoza natal. Cartel de campanillas con un padrino de lujo como es «Morante de la Puebla» y un testigo que no le va a la zaga, Diego Urdiales. En qué estaría pensando el aspirante para comportarse en Madrid como si tuviese ya varias fincas a su nombre. Pues, bien, o cambia, y es capaz de dar a entender que «esto» quedará en una lamentable anécdota que no se volverá a repetir, o se acaba «El Mene» para siempre.

Fotos: Alfredo Arévalo

A LAS PUERTAS DE LA ALTERNATIVA, Y SIN CRUZAR LA RAYA

El valor, el justo, muy justo para estar frente al astado sin cruzar la raya. Como el temple, otras veces arma fundamental en sus muñecas para doblegar bruscas y desordenadas embestidas, aquí brilló por su ausencia. A «El Mene», esta vez, se le vió descentrado con el novillo que abrió plaza, precisamente por no acertar en el manejo del temple. Hubo aplausos para el animal y silencio para el hombre. En el cuarto, novillo noblón, de cansinas y cortas embestidas, se adornó «El Mene», pero estirándose una vez pasado el novillo, una artimaña o ardid que no dio resultado. Una actuación que los revisteros antiguos llamaban aseada, a todas luces insuficientes por lo que se esperaba de él.

NACHO TORREJÓN, QUIERE Y PUEDE

En contraste con la desidia de uno, la disposición y ganas de otro: Nacho Torrejón. Ojo a la mano izquierda de este joven toledano, de valor muy sincero y cabeza muy bien amueblada. El toreo que surge de él es querer y poder, puro sentimiento, relajo y naturalidad. Apertura de faena a su primero, segundo de la tarde, a lo grande. Novillo humillado y repetidor; no obstante, se vino pronto a menos. Quiso mucho el novillero, pero sin la adecuada respuesta del astado. El quinto tuvo también una embestida dócil y muy aprovechable. Fijeza, humillación, recorrido largo y repetición. Torrejón se acopló «ahí» desde el primer momento, con tandas por ambos pitones de notable envergadura. Pero lo que iba para oreja se quedó en una ovación sin más por la falta de contundencia con la espada.

Fotos: Alfredo Arévalo

ROLLÓN, UNA DE CAL Y OTRA DE ARENA

El tercero tardó en ir al caballo, y amagó con buscar pronto la querencia; sin embargo, lo sujetó Rollón en un trasteo de delicadas formas. Su mano izquierda también es de mucho fundamento. Maestría y dominio, temple y gusto en la interpretación, aunque dos lamentables interrupciones hicieron bajar el diapasón de la faena. Unos lances de rodillas en el recibo al sexto, y otros ya de pie jugando muy bien los brazos, presagiaron algo muy bueno que finalmente no llegó. Pues abrió faena de muleta de nuevo de rodillas, ahora un punto embarullado, y a partir de ahí predominaron los enganchones. La disculpa, en todo caso, de que el novillo soltaba mucho la cara. No supo imponerse el hombre, y aquello quedó en nada.

Fotos: Alfredo Arévalo

FICHA DEL FESTEJO.-
Novillos de «El Retamar», bien presentados y de juego desigual. Los mejores, primero y quinto, ovacionados ambos en el arrastre. El Mene: pinchazo y estocada (silencio); y pinchazo y estocada (silencio). Nacho Torrejón: media estocada, tendida y trasera, y un descabello antes de echarse el novillo (palmas tras aviso); y pinchazo y estocada trasera y tendida (ovación). Sergio Rollón (nuevo en esta plaza): estocada ligeramente tendida y trasera (ovación tras aviso); y casi media estocada (silencio tras aviso). La plaza registró tres cuartos de entrada en tarde agradable.